miércoles, mayo 04, 2005

Despedidas

Había algo extraño en ella, en especial en sus ojos azules.

La primera vez que la ves, la impresión que causa te mueve a caer sobre tus rodillas ante ella, y entregarle el mundo entero, porque sientes que debería pertenecerle.

La segunda vez, aún tiemblas tratando de acercarte a ella, así que permaneces alejado y no le quitas los ojos de encima en ningún momento.

Quizás pierdas la primera oportunidad que tienes de hablar con ella mientras balbuceas o te quedas sonriendo con cara de idiota, y justo cuando ella se ha ido, llegas a decir "Hazme tuyo".
Luego, si eres valiente o no tienes miedo de quedar como un imbécil, tratas de acercarte a ella, de mostrar lo mejor que tienes para que ella te vea.

Landelón suele decir que lo malo de causar una primera impresión es que nunca tienes segundas oportunidades.

Para la hija pequeña del Rey de Badar, tuve una segunda oportunidad la noche del baile, la noche antes de irme.

Cuando me uní a Landelón en la Puerta Sur de la Ciudad, de camino al puente sobre el Dwat, le conté que la mejor visión que tienes de la pequeña dama la tienes la cuarta vez que la ves, dormida en la cama mientras recoges tu ropa del suelo antes de darle el último beso, y marcharte.

Landelón también suele decir que lo bueno que tiene irse sin despedirse es que no tienes que saludar cuando regresas.

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