lunes, octubre 10, 2005

El verano

Lo malo que tiene el verano, decía alguno, es que se acaba. Eso no es totalmente cierto.

Incluso el más trabajador se merece un descanso. Y el verano, para mucho símbolo de descanso, de desconexión de sus responsabilidades y promesa de unas merecidas vacaciones, es un trabajador muy requerido. Los niños lo ansían con impaciencia para jugar, los adolescentes para veranear en busca de diversión, los universitarios para escapar de la presión y los trabajadores... para todo aquello que no les dió margen durante el resto del año.

Sí. Yo también me estresaría.

Así que el verano no acaba. Se toma sus merecidas vacaciones.

Y con ellas, todos los demás volvemos al trabajo. Disfruta, verano.