lunes, febrero 27, 2006

El paso de Rhoden

-¡Guardabosques!- Grita el capitán.
Los soldados se agrupan a su alrededor. Su lugarteniente, una mujer de rostro decidido, es la primera en situarse a su lado. Tras ellos dos, el más joven empuña su espada con decisión, tratando de que su entusiasmo supliese su falta de experiencia.
En la llanura, un ejército que les superaba en número. Todo podía parecer perdido, conforme los pueblos que quedaban detrás de las líneas de las tropas del Príncipe eran saqueados sin piedad.

- ¡Retroceded! ¡A los bosques!
Paso a paso, los Guardabosques Reunidos de Rhoden cedieron terreno. Una flecha pasó rozando el hombro del capitán. Todos aferraron las empuñaduras de sus armas, mientras la lealtad sustituía la desesperación de sus corazones.
Frente a ellos, las tropas del príncipe Galier el Usurpador dejaban atrás la llanura, viéndose obligados a romper su barrera de escudos conforme el bosque les dividía.

-¡Por el Rey!- el grito de guerra se unió al sonido de decenas de hombres buenos muriendo. Las tropas del Rey, aun superadas en número, se arrojaron sobre las líneas leales al Príncipe. Los Guardabosques se unieron a la carga, y flechas, espadas y escudos chocaron unos con otros. La alfombra de ramas y hojas secas por el invierno se mezcló con acero y sangre.
Aquí y allí silbaban las flechas. Los guardabosques de Rhoden combatían en cada árbol, sobre cada piedra, para ganar un palmo de terreno. Las tropas del Príncipe, mejor equipadas y más numerosas, mantuvieron firme su pulso.

Hombro a hombro, Pitt Hurray y el Capitán de los Guardabosques combatieron a los usurpadores, en un combate que bien podía decidir el destino de aquella guerra civil. Paso a paso, piedra a piedra, rama a rama, el bosque fue sembrado de cadáveres. El más joven de los guardabosques luchó por Kendoria y el Rey. Luchó por Rhoden, por su capitán, por sus camaradas. Y conforme avanzaba la batalla, luchó por su vida.

-¡Romped filas! ¡Retirada!- desorganizadas y desmoralizadas, las tropas del Príncipe salieron del bosque y huyeron por la llanura en un intento de reorganizarse. Los guardabosques efectuaron una persecución breve, cazando como conejos a los rezagados antes de reunirse con el grueso del ejército. El grito de victoria resonó por todo el paso de Rhoden.

...

-¡Señor! ¡Noticias señor!- El más joven de los guardabosques entró en la tienda de los oficiales y se inclinó ante el Comandante en Jefe de las tropas del Rey.
- ¿De qué se trata?- Contestó, firme, Lord Pitt Hurray.
- Las caravanas, milord. Fueron atacadas y destruidas en el camino. Un par de ellas lograron pasar, junto con un grupo de incursores de los Hachas Aliceas y los Lobos de Rhoden, pero aún así me temo que nuestros recursos han quedado severamente mermados.
El cejo de Lord Hurray se frunció un instante, mientras trazaba en su mente la siguiente estrategia a seguir. El capitán de los Guardabosques es el único que se atreve a alzar la voz.
- Eso significa que las tropas de señuelo fracasaron. Debemos actuar de inmediato. Si esperamos más, el fortín del Príncipe recibirá refuerzos. Y entonces...
- ...Entonces, capitán, no poseeremos la fuerza suficiente para asediarlo. - El cejo de Hurray se relajó.- Sí, tienes razón. Debemos actuar ya. ¿Sir Lock?
El más alto de los Caballeros de la Flor Argéntea se puso firme a la espera de las órdenes de su general.
- A sus órdenes, Milord.
Al más joven de los guardabosques le pareció ver un esbozo de sonrisa sádica en el rostro de su comandante en jefe.
- Prepare las catapultas.

...


Otro fragmento de piedra cayó sobre la muralla. Una catarata de cascotes de piedra cayó sobre el suelo del paso de Rhoden, mientras las murallas resistían en embate de las fuerzas del Rey.
Las puertas se abrieron, y el ejército del príncipe salió a destruir las máquinas de guerra de Sir Lock de Holmes.
- Por Dios Bendito- murmuró uno de los Custodios del muro de Orthen- ¡TROLL A LA VISTA!
Abriéndose paso entre los soldados leales al Rey, una masa negra y putrefacta avanzaba hacia las catapultas con el impulso inexorable de un monstruo reanimado por la magia nigromántica. Chocó contra las filas que protegían a Lord Pitt con la fuerza de una avalancha. El más joven de los guardabosques salió proyectado por un golpe de su gigantesca maza, chocando pesadamente contra el suelo. Los caballeros templarios y las Águilas Planteadas rodearon rápidamente a la bestia, hostigándola desde todos los flancos hasta abrir su guardia y acabar con ella en el mismo momento que la última piedra derribaba la muralla del castillo.
-¡A la torre del homenaje!- Gritó Hurray, liderando la carga- ¡Destruidlos a todos! ¡Por el Rey! ¡POR EL REY!

...

El más joven de los guardabosques desenvainó su espada, e hizo una mueca de dolor cuando la herida de su pierna le envió punzadas de dolor. Las medicinas del curandero de Orthen le habían salvado de la gangrena y posiblemente de la muerte, pero no eran milagrosas.
Delante de él, el capitán de los Guardabosques y Lord Hurray trazaban la última de las estrategias. Porque allí, en el fondo del paso, se agrupaban, oscuras y ordenadas, la última línea de batalla de las tropas del Príncipe Galier.

-Romped sus líneas, Capitán. Como una flecha. Una vez detrás de ellos, les rodearemos y cerraremos la pinza.
- Es arriesgado, milord.
- Dios proveerá, Capitán. Tenga fe.
"Es quizás lo que más tenemos en este momento" Pensó el joven guardabosques. A su alrededor, las tropas no eran tan oscuras ni tan amenazadoras como las que había al otro lado del valle. Estaban exhaustos, heridos, y en muchos casos habían perdido partes de sus armaduras en combates anteriores.
- ¿Donde estará usted, milord?- preguntó en Capitán de Rhoden.
- Justo detrás de ti, Capitán. Al frente del resto del ejército.
- Eso puede ser una imprudencia.
- Ya le he dicho que Dios proveerá, Capitán.

Los guardabosques cargaron como punta de lanza, y conforme se reducían las distancias con el ejército enemigo se descubrió su estrategia. Lo que Hurray esperaba que fuese una línea sólida de armaduras y escudos, se dividió en dos flancos dispuestos a atrapar a los Guardabosques.
- ¡No vaciléis!- gritó el Capitán- ¡Alineaos! ¡Línea de Batalla!
La punta de flecha formada por los Guardabosques se convirtió en una línea de batalla lo suficientemente amplia como para chocar directamente contra ambos frentes de las tropas del príncipe. Superados en número, en equipo y en organización, los Guardabosques sufrieron el envite más severo de toda la batalla por el paso de Rhoden. Las espadas bailaban al ritmo de una música que sólo el Demonio podía escuchar, y por doquier los hombres morían.

La oleada de Hurray llegó por adelantado al responder rápidamente a la estrategia enemiga, rompiendo entre las filas del Príncipe como las olas en un acantilado.
El más joven de los guardabosques lo vio avanzar entre el ejército enemigo. Una figura amenazadora, con una capa de pieles y una mascara de cuero negro. Hurray avanzó a su encuentro, y las armas de ambos generales silbaron en el viento. Golpe tras golpe, la lucha de titanes no parecía tener un claro vencedor. Un descuido, un hueco en la defensa, y el acero de Lord Hurray perforó el costado de la armadura de su adversario.

Las tropas de Rey aullaron de júbilo, pero las del Príncipe renovaron su ataque, furiosos por la pérdida de su general. El más joven de los guardabosques avanzó decidido y hundió su espada en el costado de uno de sus adversarios. De algún lugar salió un caballero Dragón, y algo frío se hundió entre las costillas del Lobo de Rhoden.
Cayó de rodillas, escupiendo sangre. Una neblina rojiza se apoderaba de su vista. Su espada resbaló de sus dedos sin fuerza.

Ajena a todas las muertes que se producían, la noche cayó sobre el paso de Rhoden.

...

La nieve logró cubrir los cadáveres, pero no los recuerdos. Lord Pitt Hurray dirigió su mirada hacia el paso de Rhoden, donde decenas de sus hombres habían perdido la vida por Kendoria y el Rey. Tosiendo levemente, el Capitán de los Guardabosques le sacó de su ensimismamiento.
- Lo conseguimos, milord. Las tropas del Príncipe se retiran. El paso de Rhoden es nuestro.
- No, Capitán. El paso de Rhoden sólo pertenece a ellos.
Señaló hacia el gigantesco cementerio del fondo del paso, y ambos permanecieron callados en un silencioso tributo a los muertos en la Batalla del Paso de Rhoden.

1 comentario:

Raisah dijo...

Holaaa!! ^^

Está muy chuloo :D

Aunque te has dejado cosas en el tintero xD. Es normal, que en nuestro bando éramos 17 y cada uno vivió aquello desde su punto de vista ;p

¡VIVA ALDRION! ¡VIVA PIT HURREY! ¡GLORIA A KENDORIA!