jueves, marzo 02, 2006

Confianza - exigencia

Landelón y yo estuvimos hablando el otro día. Bueno, Landelón escuchó, porque el que estuvo hablando fui yo. Hablamos de exigencia y de confianza.
Encontré a mi antiguo mentor (me niego a llamarle profesor) en todo este asunto de la escritura. Yo le saludé, respetuosamente, y le dije que no sabía que "su hija de usted" conocía a Tenhime. Él me dijo "¿Que tal te va?", lo habitual que se le dice a una persona después de mucho tiempo sin verla. "Bien", le respondí yo, sin querer abrumarle con detalles. Y entonces el me miró fijamente y me dijo "¿Me trabajas algo?"
Mierda. Tenía que preguntarlo.
Llevo desde navidad sin escribir algo mínimamente decente. Bueno, de hecho "A la pata coja" es anterior a la navidad, por lo que llevo algo así como tres meses sin terminar un relato. Y cuando miro los que he empezado y no llegaré a terminar me entra la depresión de haber dado a luz tantos abortos.
Siempre pensé que él, o bien no tenía ninguna fe en mí, o tenía mucha y por eso me exigía tanto. Y desde que no nos vemos cada semana, me da la impresión de que ha perdido el gusto por leer nuestras atrocidades.
Quizás por eso no escriba ahora tanto como antes. Me falta exigencia, puesto que hace tres años que no me exijo nada a mí mismo. Quizás eso sea lo que me está pasando. Si mi mentor no me exige... ¿cómo voy a escribir?.
Pero entonces volvemos al asunto de la confianza. "¿Me trabajas algo?". Lo preguntó el día que estrenaron 'Hiedras' de Tarrafeta (http://luis.tarrafeta.net/index.php?section=25) y yo me veía obligado a escribir algo que lo superase. Pero Tarrafeta escribe teatro, poesía y narrativa, mientras que yo aun sueño con espadas y dragones. ¿Me falta madurez? ¿O simplemente no tengo confianza? ¿Acaso alguien la tiene? ¿Acaso necesito tenerla, mía o de cualquier otro?
Quizás mi mentor me preguntase porque sabe que yo quiero escribir de verdad. Me gusta escribir como nada en este mundo, porque me encanta contar historias. Y quizás lo que me ocurre es que tengo una historia que contar... pero no la recuerdo.
Y cuando la recuerde, demostraré que soy digno de esa confianza, aunque no se me exija.

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