martes, mayo 16, 2006

Gólem

Landelón se inclinó sobre la olla y repitió la receta de Mag como si fuese un conjuro.
"Sobre la base derretida añádanse dos porciones del material principal, para luego licuarlo y removerlo hasta que adopte la consistencia de material de construcción"
Lo hacía con tanto énfasis que me ví obligado a mirar el interior del puchero. Era una especie de fango marrón oscuro que despedía un olor dulce rápidamente reconocible.
-Esto es...
- Gólem, amigo mío. Una bruja me enseñó la receta, y yo te la transmito a tí.
- ¿A MI? ¡Pero si yo no quiero verme involucrado en nada relacionado con eso!
Tenhime entró corriendo en la cocina y miró el lodo marrón que ahora Landelón vertía sobre una ensaladera, porque no teníamos ningun molde más adecuado.
- Mmmh, gólem...- dijo, mientras hundía un dedo en la masa y se lo llevaba a la boca.
- ¡Ey! ¡Espera a que se enfríe!- protestó Landelón
- Pero...- comencé a decir.
- Me voy, amor, que me esperan en la Universidad- Tenhime me plantó un beso en la mejilla y se colgó su maletín del hombro.
- Pero...
- Ya estará frío para cuando vuelvas- le informó Landelón.
- Guardarme mi parte, ¿vale? ¡Chao!
- Pero...
Me dio otro beso y salió hacia el ascensor.
- ¡Pero! -salí tras ella al pasillo, protestando inútilmente.
El ruido de la puerta del ascensor cerrándose fue la única respuesta que obtuve.
- Anda, bobo- Landelón me cogió de los hombros y me arrastró de nuevo dentro del piso- Para una vez que te enseño algo que a ella le va a gustar...

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