viernes, junio 09, 2006

Leer o ser leído

Lo siento. Hoy no hay cuento.
Por Dios, que alguien se lleve al niño que llora a otra habitación. Gracias.
Como siempre, la maquinaria de la veteranía se ha puesto en marcha, y otro de mis mentores en esto de la escritura (porque me sigo negando a llamarlos "maestros", no por falta de respeto sino porque "maestro" destruye mucha relación tutor-tutelado) ha publicado un libro. Que honor para todo escritor, oigo que dice alguien en el fondo. En parte, tiene razón.
Pero por otra parte, hay que considerar que el libro es un recopilatorio de sus artículos en el Diario de Navarra, periódico que, evidentemente, no se disfruta en toda España. Y aquí es cuando entran en juego dos factores que ya he mencionado: la veteranía y la territorialidad.
La veteranía no sólo le ha permitido tener un estilo fluido y literario en su escribir, sino que le ha brindado la oportunidad de escribir para ser leído en un periódico.
Sin embargo, sólo le han podido leer dentro de las fronteras de la Comunidad Foral, por eso de la territorialidad. Ignoro si "Dos centavos, un Diario" puede ser adquirido en las librerías del resto del país, pero sin duda, donde más se distribuirá será, de nuevo, en esta insigne provincia.
Que envidia, de todas formas, porque le van a poder leer.
Ambos tutores me han enseñado que en realidad, no hay que escribir para ser leído, sino escribir para leerte, escribir por escribir. Leonardo se inclinaba más ante la opinión de que a todos nos gusta que nos lean. Coelho será malo, pero le han publicado.
Y ahora me enfrento a mi dilema. Si me ofrecen publicar algún relato mío, ¿qué hago? ¿Confío en mis habilidades y pienso que soy lo bastante bueno como para que me publiquen, o rechazo la generosa oferta de quien quiere que se me lea, pensando que no debo escribir para ser leído?
La actitud de mi tutor no me saca de mi trance. Porque a él le han publicado, y puede ser leído, pero su publicación puede considerarse tan modesta que no contradice eso de "no escribir para ser leído"
De momento, no hay riesgo. Mis habilidades son limitadas y aún nadie me ha ofrecido publicarme. Pero si alguien me lee, por favor, no dude en comentarme, como mínimo, que piensa acerca de esta ley natural de leer o ser leído.

miércoles, junio 07, 2006

El relato más corto del mundo

Y cuando abrí los ojos, el Tiranosaurio seguía allí.

jueves, junio 01, 2006

Flores

Ayer, Landelón apareció en la puerta de mi casa, con un ramo precioso de flores en la mano.
- Espero que no sean para Tenhime- le dije- Porque su novio no le regala rosas desde hace meses.
- No, no son para Tenhime- Suspiré aliviado. De la que me había librado.
- ¿Entonces?
- Son para tí.
Levanté una ceja. Aquí había gato encerrado. Y conociendo a Landelón, no sólo encerrado sino también hambriento y furioso.
- Quiero que se las des a Irene de mi parte.
Ahi estaba el gato. Irene era una compañera mía de clase en la Universidad, con la que apenas hablaba. Me caía bien. Por eso no me acercaba más a ella. Quería que siguiese teniendo una buena imagen de mí.
- Y se las vas a dar porque...- dije, esperando que el Viajero acabase mi frase.
- Porque quiero invitarla a cenar, pero no me atrevo.
- No me lo creo. Has conquistado a más mujeres en un año de las que yo he conocido en toda mi vida, ¿y con Irene no te atreves?.
- Es que...- Landelón titubeó- Es que... ya me conoce.
- Oh, Dios. ¿Cómo sucedió, exactamente?

"Pues... comenzó conmigo sentado cómodamente en un banco, leyendo un libro de Dostoievsky mientras reflexionaba acerca de..."
- Mientes- le interrumpo- Tú odias Dostoievsky.
- Vale, vale. Te lo contaré tal como sucedió.

"Estaba jugando con lo niños en un parque de columpios. Yo les perseguía, rugiendo amenazadoramente, y ellos se escapaban, y me provocaban desde lo alto de los columpios de madera. Uno de los chicos echó a correr, y yo le perseguí. Me tropecé, caí de morros contra el suelo, y, cuando levanté la vista, allí estaba ella, mirándome y sonriendo."
- Demasiado bonito para ser cierto. - repliqué, cínico.
- Bueno, cuando levanté la vista, ahí estaban sus zapatillas. Era por darle algo de lirismo a la historia.

"Pero conforme levantaba la vista, se apoderaba de mí una extraña sensación. Es como si aquella chica no se acabase nunca. Y al final, estaba su sonrisa"
- Hombre, Irene es alta, pero como para no acabarse...
- La sonrisa. Céntrate en la sonrisa. Por favor.
- Ah, sí. La sonrisa. Sigue.

"Bueno, pues allí estaba ella, sonriendo. Había un brillo en sus ojos que decía "Que Co***es está haciendo este tipo", pero en aquella sonrisa no había maldad. Me dijo "¿Estás bien?" y yo le contesté algo así como "Sólo me duele el orgullo". Me ayudó a levantarme, le sonreí, todo iba bien, y entonces los niños la bombardearon con globos de agua"
- Y entonces ella huyó despavorida, supongo.
- No exactamente. Yo cargué contra los niños, que SÍ huyeron despavoridos. Cuando me quise disculpar, ella había desaparecido.
- Vive justo al lado de ese parque. Habría subido a secarse.
- ¿Le darás las flores de mi parte?
-¿Cenará contigo porque le regales flores?
- No creo, pero es un buen comienzo.
- Ya ha habido un comienzo y no era especialmente bueno...

Tenhime salió de su cuarto en ese momento, y abrió los ojos como platos cuando vió el ramo de flores.
- ¡Son preciosas! ¡Hace meses que no me regalas flores! ¿Son para mí?
Como todo novio que hace dejación de sus responsabilidades Y LE PILLAN, me puse a tartamudear.
- Bueno... no... yo... pero en realidad... quiero decir... ¡Landelón tiene un historia buenísima! ¡Deberías escucharla!