jueves, junio 01, 2006

Flores

Ayer, Landelón apareció en la puerta de mi casa, con un ramo precioso de flores en la mano.
- Espero que no sean para Tenhime- le dije- Porque su novio no le regala rosas desde hace meses.
- No, no son para Tenhime- Suspiré aliviado. De la que me había librado.
- ¿Entonces?
- Son para tí.
Levanté una ceja. Aquí había gato encerrado. Y conociendo a Landelón, no sólo encerrado sino también hambriento y furioso.
- Quiero que se las des a Irene de mi parte.
Ahi estaba el gato. Irene era una compañera mía de clase en la Universidad, con la que apenas hablaba. Me caía bien. Por eso no me acercaba más a ella. Quería que siguiese teniendo una buena imagen de mí.
- Y se las vas a dar porque...- dije, esperando que el Viajero acabase mi frase.
- Porque quiero invitarla a cenar, pero no me atrevo.
- No me lo creo. Has conquistado a más mujeres en un año de las que yo he conocido en toda mi vida, ¿y con Irene no te atreves?.
- Es que...- Landelón titubeó- Es que... ya me conoce.
- Oh, Dios. ¿Cómo sucedió, exactamente?

"Pues... comenzó conmigo sentado cómodamente en un banco, leyendo un libro de Dostoievsky mientras reflexionaba acerca de..."
- Mientes- le interrumpo- Tú odias Dostoievsky.
- Vale, vale. Te lo contaré tal como sucedió.

"Estaba jugando con lo niños en un parque de columpios. Yo les perseguía, rugiendo amenazadoramente, y ellos se escapaban, y me provocaban desde lo alto de los columpios de madera. Uno de los chicos echó a correr, y yo le perseguí. Me tropecé, caí de morros contra el suelo, y, cuando levanté la vista, allí estaba ella, mirándome y sonriendo."
- Demasiado bonito para ser cierto. - repliqué, cínico.
- Bueno, cuando levanté la vista, ahí estaban sus zapatillas. Era por darle algo de lirismo a la historia.

"Pero conforme levantaba la vista, se apoderaba de mí una extraña sensación. Es como si aquella chica no se acabase nunca. Y al final, estaba su sonrisa"
- Hombre, Irene es alta, pero como para no acabarse...
- La sonrisa. Céntrate en la sonrisa. Por favor.
- Ah, sí. La sonrisa. Sigue.

"Bueno, pues allí estaba ella, sonriendo. Había un brillo en sus ojos que decía "Que Co***es está haciendo este tipo", pero en aquella sonrisa no había maldad. Me dijo "¿Estás bien?" y yo le contesté algo así como "Sólo me duele el orgullo". Me ayudó a levantarme, le sonreí, todo iba bien, y entonces los niños la bombardearon con globos de agua"
- Y entonces ella huyó despavorida, supongo.
- No exactamente. Yo cargué contra los niños, que SÍ huyeron despavoridos. Cuando me quise disculpar, ella había desaparecido.
- Vive justo al lado de ese parque. Habría subido a secarse.
- ¿Le darás las flores de mi parte?
-¿Cenará contigo porque le regales flores?
- No creo, pero es un buen comienzo.
- Ya ha habido un comienzo y no era especialmente bueno...

Tenhime salió de su cuarto en ese momento, y abrió los ojos como platos cuando vió el ramo de flores.
- ¡Son preciosas! ¡Hace meses que no me regalas flores! ¿Son para mí?
Como todo novio que hace dejación de sus responsabilidades Y LE PILLAN, me puse a tartamudear.
- Bueno... no... yo... pero en realidad... quiero decir... ¡Landelón tiene un historia buenísima! ¡Deberías escucharla!

3 comentarios:

Letichan dijo...

Realmente felicidades Diego. Soy sincera de verdad cuando digo que estoy segura de que estoy frente (es un decir) un auténtico escritor.

lepapadetara dijo...

Ahora comprendemos el encanto de Tenhime, aunque le dimos otro nombre al nacer.

Dídac dijo...

Tenhime es mucho más que una persona. Cuesta tiempo, mucho tiempo, darse cuenta.