miércoles, octubre 11, 2006

Toreador II

¿Cómo puedo fingir que no puedo ver, lo que sin cuidado ocultas? En tus ojos se revela la verdad que me niego a reconocer. No podemos estar juntos, no por siempre. Eso sólo traería dolor.

Dolor, sea propio o ajeno. Qué más da. Como si mi corazón fuera un espejo, reflejo el dolor de mi alrededor desde mi interior. No me gusta, no me gusta. Pero lo hago. Por eso no quiero traer dolor.

Me criaron para vivir amando, y desde que tengo uso de razón no he parado de amar. Amo los amaneceres, por ser belleza. Amo la belleza, por tener tantas formas. Amo la sonrisa, y la risa si de humor va precedida. Amo la suavidad, amo el fluir de las aguas, y la forma en que la tela roza tu cuerpo cuando te mueves.

Amo las formas del mundo, porque son morfina para el alma. En los ojos de una madre orgullosa, en los labios de una mujer enamorada. En la forma en que te abraza, y te miente. No todo va a salir bien.

Pero por estas cosas, estas chispas de color en el gris de la vida, merece la pena vivir. Y más, si algunos de nosotros, tenemos la opción de repetirlas noche tras noche.

Yo vivo por vivir la vida que no es vida, porque no acaba.

1 comentario:

Duff dijo...

¿Es que se deja de amar alguna vez? Hay gente que ha muerto y que yo siento que ama aún.

Balzac.