jueves, julio 05, 2007

Tres meses

“Es posible que pudiera pasar desapercibida en un grupo, pero sólo si el grupo estuviese formado por las pretendientes a Miss Mundo de los últimos cuatro años. Poseía, en sí misma, una luz que la hacía destacar por encima de todas las demás. Era atractiva, encantadora, inteligente... todo aquello que se le puede pedir a una mujer. No había ningún defecto físico, mental o social que pudiera rebajar su valor a mis ojos. Era tan absolutamente perfecta, que me imponía respeto sólo tocarla, pues pensaba que podría desvirtuar su perfección al rozar mi imperfecta persona con su piel...”

- ¿No es Tenhime, verdad?
Landelón, molesto, me mira por encima de la foto frente a la cual lleva veinte minutos babeando como un marinero salidorro frente a una fulana de puerto.
- ¿Tú me ignoras cuando hablo, verdad?
- Sólo a partir del tercer minuto.
- Y si la mujer de la que hablas no es mi novia, ¿quién es?
- Se llama Gloria. Y es que hasta el nombre acompaña...
- “Y al saber que se llamaba Ángela dijo: pues le está bien puesto el nombre”, como dijo el señor García Márquez.
- No es exactamente así.
- ¿Pretendes que te cite “Crónica de una Muerte Anunciada” de memoria? Esa chica te ha sorbido el coco.
- Es que es tan perfecta...
Existen cosas odiosas, y el empalagamiento de amor es una de ellas. Afortunadamente para el sexo masculino, y desafortunadamente para la otra parte, es una fase que tiende a pasar en unos tres meses.
Tenhime lleva en torno a los dos meses (desde la última vez que le traje rosas frescas. Sospechoso...) recordando nostálgica lo enamorados que estábamos (y dice estábamos, como si no lo estuviéramos ya) cuando empezamos a citarnos. Afirma que los hombres nos esforzamos al máximo para conseguir una mujer, y que una vez conseguida, nos “descuidamos” (y lo suele decir señalándome al embrión de michelín que con tanta dedicación estoy cuidando).
Y tiene razón. Pero ¿cómo no iba a tenerla?.
Las mujeres, especialmente en el norte de España, tienen prisa en encontrar a su hombre ideal, y por lo tanto no quieren perder el tiempo con el resto de la oferta masculina. He visto a mujeres descartando hombres con un única mirada. ¿Cómo demostraros que somos todo lo que buscáis, si nos dais un parpadeo de tiempo para hacerlo?
Pues mostrándoos en tres meses “lo buenos que podemos llegar a ser”, y si el producto os convence y os lo lleváis a casa, ¡tendremos toda una vida para demostraros que os queremos!

- ¿Me estás escuchando?
Landelón lleva otros diez minutos hablando mientras yo pensaba en mis cosas.
- ¿Han pasado más de tres minutos? Entonces no.
- Decía que he quedado con ella para cenar. Tengo grandes expectativas para esta noche.
“Espero que me demuestre que es un tonta insulsa”, dije yo, la primera vez que quedamos para cenar Tenhime y yo. Nada de “tengo grandes expectativas”. Landelón no tiende a enamorarse (léase “enmarronarse”) tan profundamente. Me empiezo a preguntar si Landelón realmente está enamorado, y renunciará a su vida de Viajero y a todas sus amantes pasadas por una vida junto a ésta nueva chica.
- Landelón, ¿realmente crees que puede ser la definitiva?
- Al menos, para los próximos tres meses.
Genial, Viajero. No cambias nunca.

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