domingo, agosto 19, 2007

Amanecer

"La tristeza empaña mis cristales de la misma forma que tu presencia iluminaba mi sonrisa. Tu ausencia ha pintado mis paredes con una capa opaca de cansancio y amargura. No me queda otra cosa que hacer que rellenar tu espacio con cosas que me gustan menos que tú, y que no me abrazan por las noches. Las estrellas que antes brillaban más, ahora me parecen lejanas y pobres reflejos de la luz que se reflejaba en tu sonrisa. La luna, que antes era testigo de nuestro amor, ahora es traidora y falsa, y se niega a acompañarme en mi soledad. Y sólo me queda alzar un vaso medio vacío al amanecer, deseando que todo acabe pronto, y se vuelva a hacer la oscuridad"

- Es... es absolutamente deprimente. Y mediocre.
Landelón deja la cerveza sobre la mesa. Son las siete de la mañana, y estamos repantingados en un balcón, mirando el cielo de una ciudad que podría ser cualquiera, bebiendo.
- Huy, ya salió el escritor. Mejóralo, anda.
Sabe que no puedo. Tenhime está en Hong Kong, visitando a sus padres, y aunque la echo de menos, mi sentimiento de soledad no puede igualar la angustia del Viajero. Ayer, Fátima volvió a cruzarse en su camino.
Hace ya casi cuatro años desde que se conocieron. Desde entonces, Landelón no ha conocido la paz. Fátima y el Viajero trazan sus caminos de forma que, al cruzarse, atrás queda un rastro de amor, tristeza y buenos recuerdos. Ella ansía conquistar el futuro con Landelón. El Viajero ansía conquistarla a ella.

- "He viajado por todo el mundo conocido. He conocido maravillas del mundo entero. He sentido placeres que sólo se pueden conocer fuera de éste mundo. Nada me basta. Nada me complace. Quiero estar a tu lado"
El Viajero chasquea la lengua, evidentemente decepcionado.
- No, no. No me parece que lo supere.
- Tenhime me preguntó por qué no estabas con Fátima, teniendo en cuenta que ella te ama y tú la amas a ella.
- ¿Y qué le contestaste?
- Que, a veces, no basta con estar enamorado.
Landelón mira el culo de licor que le queda en el vaso, y parpadea para despejar las lágrimas que comenzaban a formarse en sus ojos. Alza el vaso hacia mí y brinda.
- Por las cosas que sólo pasan una vez en la vida.
- Y es mejor que así sea.
Y cuando sale el sol, ahí estamos para brindar con él.

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