viernes, agosto 24, 2007

Puntos de vista

Cuando entré en mi salón, me encontré a Landelón sentado del revés en el sofá, con los pies en la pared y la cabeza colgando donde deberían haber estado sus piernas. Tras una semana de tener al Viajero deprimido por casa, escribiendo cosas acerca de la luna y de no se qué pelo en el viento, era agradable verle hacer algo tan propio del él.
- Qué, ¿meditando?
- Ajá. He descubierto muchas cosas pensando así.
- ¿Como, por ejemplo...?
- El sentido de la vida.
Si alguna pregunta es inefable, es ésta.
- Ilumíname. ¿Cuál es el sentido de la vida?
- Hacia adelante.
Je. Ya está. Landelón había vuelto. Fátima volvía a quedarse atrás, hasta la próxima vez que se cruzase.
- Vale. Me lo creo. - Hay que ver que bien mienten los humanos- ¿Y por qué?
- El por qué es sencillo. Porque si fuésemos hacia atrás, veríamos los errores que hemos cometido antes de que los cometamos, y podríamos evitar cometerlos.
- ¿Seguro que eso es por tu meditación, y no una alucinación porque se te acumula la sangre en el cerebro?
- No. Pero correré el riesgo.
Existen, desde mi punto de vista, tres cosas que no van a cambiar nunca: Que los seres humanos mientan, que las mujeres mientan más aún, y que no habrá ser en la tierra capaz de dejar a Landelón sin respuestas.
- Siempre me he preguntado, Viajero... ¿Por qué cuando meditas te sientas boca abajo?
- Para tener otro punto de vista.

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