lunes, septiembre 24, 2007

Vivir

- ¿Cómo está Sara?
- Vivirá.

Para el hombre del piano, aquella palabra bastaba. Ya había perdido a un ser querido, y su triste corazón no necesitaba nada más que saber que Sara sobreviviría. Landelón era diferente.
- Contaba con eso. Pero, ¿cómo está Sara?
- No todos tienen tu determinación, Viajero. Vivirá, y con suerte, vivirá como ella quiera.
El Viajero me mira, a punto de replicarme con alguna verdad absoluta de difícil rebatimiento. Al final, tensa los labios, como para retener sus ideas dentro de su boca. Tenhime se levanta de la silla, y me abraza.
- Vivir es suficiente. - El hombre del piano se levanta, y se va alejando por el blanco pasillo.
- No, no lo es. Vivir es el vehículo, el viaje. Una vida comienza y termina, y después sólo queda lo que hayamos hecho con ella. Y si ella no puede... si ella no quiere... si ella no...
- Tú lo has dicho, Viajero. Ella. Es ella. No tú. No yo. Ni siquiera Dídac.
Por primera vez en mi vida, me parece ver que el Viajero se da por vencido. Tenhime aprieta su abrazo, y hunde su rostro contra mi pecho en un gesto que nos reconforta a ambos, pero deja a Landelón fuera del círculo.
El ruido de la puerta cerrándose al salir el hombre del piano parece hacerse eco en el vacío de nuestros pechos.
- ¿Y tú qué, Dídac? ¿Tampoco harás nada?
- A veces lo más difícil es no hacer nada, Landelón. Y a veces, no hay que hacer nada.
- Esta historia acabará mal, Cuentacuentos. Lo sabes.
Pronto, vuelve a sonar la puerta, y sólo quedamos la luz de mi vida y yo.
- Crees que tiene razón, ¿no es cierto?
La miro a los ojos. Es difícil expresar lo que uno siente cuando todo lo que deseas en la vida te examina el rostro en busca de un gesto delator.
- Sí. Pero yo también. No podemos hacer nada.
- Eso no es cierto. Anda, acompañémosla.
Los entierros son actos horribles en los que nunca he sabido cómo actuar ni qué decir. Pero Tenhime me cogía de la mano mientras tiraba de mí, y si algo tan sencillo me hacía sentir bien, ¿quién dice que no haría lo mismo por Sara?

2 comentarios:

Letichan dijo...

Me gusta esa frase de "A veces lo más difícil es no hacer nada".
Muy de acuerdo...
Ánimo; tus últimos cuentos reflejan un estado un poco alicaído.

Duff dijo...

:_(