lunes, septiembre 24, 2007

Sara se rasca la cabeza

Sara me mira. Sara sonríe. Sara se rasca la cabeza. Sara no es feliz. Sara me llena de tristeza.

Sara quiere lo que no puede, y le gusta que los que no deben le quieran. A Sara le gusta esa espinita de tragedia griega tan dolorosa y adictiva, porque la tragedia es poderosa. Sara no disfruta sufriendo, pero a veces pienso que sufre disfrutando.

Sara no se quiere. Busca a alguien que la quiera más de lo que se quiere a sí mismo, pero que la quiera menos que lo que ella se quiere a sí misma. Sara aparenta ser frágil, tanto que quizás lo sea.

Sara necesita a alguien que nunca eres tú.

Sara vive de sueños, pero no sueña despierta. No conquista la vida como un sueño, sino como el pobre sustituto de esa gran historia que fue o que pudo haber sido.

Sara ya no me mira. Sara ya no ríe. Sara se rasca la cabeza. Sara no es feliz. Sara me llena de tristeza.

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