viernes, octubre 19, 2007

El tiempo

Otra vez se sentaba con nosotros el Extraño. De nuevo, parecía perdido en sus pensamientos mientras los demás conversábamos, mientras trazaba círculos sobre la mesa con el culo de la botella. Tenía las ojeras más pronunciadas que la última vez, pero ésta vez lucía un boceto de sonrisa en su cara. Mientras hablábamos de mis problemas de insomio, el Extraño pareció decidirse por participar en la conversación.

- Ayer se me apareció alguien en sueños.
- ¿Lo conocías?
- No. Era un hombre viejo pequeño y muy tiesecillo, con una gran placa de condecoración sobre su pecho clásico. En su cara arrugada veía a alguien que me tenía que resultar conocido, y sin embargo no lo era. Había algo en ese rostro que me decía que hacía años que ese hombre había muerto.
- ¿Y quién era? - intervino el hombre del piano.
- No lo sé, aún. En los días de hoy, es más fácil buscar un nombre que una cara. ¿Qué sale en un buscador si introduces una descripción?
El Viajero no tardó mucho en responder.
- ¿Porno?
Me llevé la mano a la cara, en un esfuerzo para no reprenderle su frivolidad.
- La mayor parte de las veces, sí. Pero este hombrecillo me dejó anonadado y confundido en mi sueño. Con una sonrisa en sus labios arrugados, me dijo:

"La seriedad, joven, es cosa del tiempo; se produce, esto por lo menos quiero revelártelo, se produce por una hiperestimación del tiempo. También estimé demasiado en mis días el valor del tiempo, por eso quería llegar a los cien años. En la eternidad, sin embargo, no hay tiempo, como ves: la eternidad es sólo un instante, lo suficientemente largo para una broma".

- Después, riendo, se desvaneció en la oscuridad.
Nos quedamos todos callados de repente, en esos silencios incómodos que a veces se producen en las conversaciones. Supongo que el Extraño quería que interpretásemos su sueño, pero, como dicen los juristas, in claris non fit interpretatio. El Viajero, en tono solemne, fue quien rompió el silencio.
- Era Goethe.
- ¿Goethe? ¿El de Fausto? Pero si yo no he leído nada suyo...
- Da igual. Te aseguro que ese hombrecillo poco serio era Goethe.
- ¿Cómo lo sabes, Viajero?
- Porque a mí me dijo lo mismo.

1 comentario:

Duff dijo...

"in claris non fit interpretatio"

Qué bueno, como decía un prefesor mío- "Señorés, si las leyes fuesen claras, todos nosotros sobraríamos. No interesa."