martes, octubre 16, 2007

Málevich

- ¡La he encontrado! - Ruge Landelón, entrando en mi salón de golpe y haciendo que Tenhime dé tal salto que casi se encarama al respaldo del sofá.

A veces le dan estos pinchazos, al pobre. Se obsesiona con algo, o con alguien, y centra su ociosa vida en ese objeto de deseo, hasta que, una de dos, se le pasa, o lo incorpora permanentemente a su manera de vivir. Aún recuerdo la temporada en la que, además del sombrero de ala ancha y el pañuelo amarillo en el cuello, llevaba unas espuelas de plata en las botas. Aunque de esa historia, lo más divertido fue el final, y lo contaré otro día. Lo importante es que, por lo visto, Landelón iba a pasar otra temporada obsesiva.

- ¿A quién? ¿A la Princesa?
- No, a la artista, a la chica que dibujó la muñeca.
- ¿El autorretrato?
- El supuesto autorretrato.
- ¿Por qué dices "supuesto"? Si la has encontrado, habrás ido a verla y ya la habrás conocido. Es tu estilo, Viajero.
- Es que... - titubea. Rara vez lo hace, y siempre implica algún problema- No me atrevo a conocerla. Ya sabes, desde lo de Irene, estoy un poco más cortado.

Mentira. Y lo sé. Aquí hay algo raro, y no me lo quiere contar. Afortunadamente, la luz de mi vida, que ansía venganza por el sobresalto, es mucho más perspicaz que yo, y lo demuestra sacándome del apuro.
- Dos opciones: o es alguien que conoces ya, y con la que no has tenido muy buen pie, o es Irene, que viene a ser la misma situación.
Landelón le dirige esa mirada suya de "¿Quién ha muerto y te ha dejado al mando?" que suele reservar para cuando personas non gratas se entrometen en conversaciones ajenas. Por lo visto, la aprendió de un novio celoso, que se la dirigía al Viajero cuando flirteaba con su amante.

- Ya... la conocí.
- ¿Ah sí?- Tenhime no le deja respirar- ¿Y cómo es?
- Es... le gusta Málevich.
Es raro ver a Landelón hablar de arte conceptual o moderno. Y cuando lo hace, es para criticarlo con dureza, afirmando que hacer algo que todo el mundo puede hacer, pero antes que nadie lo haga, es innovador, sí, pero no artístico. Málevich es la víctima favorita del Viajero. O, al menos, la única de la que recuerdo el nombre.

- Así que ahí está el problema. Te metiste con un artista de su gusto, frente a ella. Posiblemente, en el propio museo. Además, y de esto estoy convencido, lo hiciste en su idioma natal. Por la cara que estas poniendo, no creo estar muy desencaminado. Dime una cosa, Viajero... ¿Te escupió a la cara, o llamó a los de Seguridad?

Landelón, últimamente, no da pie con bola. Raro, muy raro en él, que colecciona amantes como los demás coleccionamos sellos. Sin embargo, sonríe, y dice:
- Me demandó por calumnia e injurias.
Me extiende la citación. Muy correctamente redactada, pero inviable. No tendré ningún problema.
- ¿Te alegra que una mujer te demande?
- Sí.- y añade, señalando al primer párrafo del escrito- Ahora ya tengo todo lo que quiero: su nombre, su dirección, y su atención.

2 comentarios:

Cels dijo...

jaja! hacía tiempo que no escribías con tanta frescura; hay aire nuevo.

Landelón sabe que molestarlas siempre ha funcionado con ellas; no hay cosa que más les llame la atención que un reto y un oponente ;)

Duff dijo...

Bah, no te dejes engañar por ella, de Málevich seguro que te suelta eso del cuadrado negro que habrá sacado de la wikipedia xDD