martes, noviembre 13, 2007

L'amour

- ¡La besaste!
- Eso no fue así. Ella me besó a mí.
- ¡Pero no te apartaste!
- ¡Apenas fue un roce!
- Claro, y seguro que te pareció horrible...

Landelón coge mi vaso y lo olfatea.
- Hay alcohol en tu cerveza, y Tenhime está en el país. Mala señal.
No le contesto. Continúo con la mirada clavada en la pared.
- ¿Has discutido con ella?

- No significó nada.
- ¡Oh, por supuesto que significó! ¡Es ella!
- Eso pasó hace mucho tiempo. Las rosas en la arena...
- No echan raíces, ¿no? Entonces, ¿por qué la besaste?
- Ella a mí. Y te juro que...
- No. No, Dídac. No me jures nada. No te creería.

Landelón se sienta a mi lado, en el sofá. Se quita el sombrero, y se pasa la mano por el pelo.
- Es por la hija pequeña del Rey de Badar, ¿verdad?
Si por mí fuera, derribaría la pared sólo por pura fuerza de voluntad. No me caben más sentimientos en mi corazón, así que se han subido a la cabeza, se han extendidos por todo mi cuerpo a través de las arterias.
- Tenhime se ha debido de enfadar mucho para que estés así. ¿Qué piensas hacer?
Landelón obtiene su respuesta cuando le doy otro trago a mi vaso.

- Sabes que te amo.
- ¿Y por qué no lo demuestras?
- Lo hago día a día.
- ¡Menos cuando la ves a ella!
- Es la primera vez que la veía en años...
- ¡Y ahora tienes un cuadro suyo!

Levanto mi vaso hacia el cuadro que Inés, la misteriosa artista de Landelón, me envió. Y, frente a esa imagen, pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor, y digo con voz rota.
- Parece que yo hago del amor algo caprichoso e inmoral. Respecto a tí, sólo soy un cuentacuentos, y ahora estoy triste y mal...

3 comentarios:

Cels dijo...

Apurando el vaso el ron, que lo había contenido durante un espacio de tiempo demasiado breve, contemplo la escena.

Dídac vuelve a doblar el papel con meticulosidad aprendida, termina la figura y la lanza al montículo donde se almacenan ya una docena de pajaritas. Mientras, él se confiesa ante mi, herético sacerdote, sobre sus pecados.

- El que reclama pierde; así que si ella desea sonreirme mientras se aleja, no seré el que la diga que no se vaya.
- Si sigues con esa cantinela te voy a hacer beber mi ron con vaso y todo. Deberías correr tras ella y volver a conquistarla.
- Eso será si quiero; y tu vaso ya está vacío.

Haciendo un gesto con la mano pido otro par de rones a engordar en la larga lista de la noche. Si hay algo que nos hace juntarnos, son las mujeres cuando se van.

- El que reclama pierde, pero el que conquista sonrie. Y tú ya has asaltado con éxito las murallas de castillos inexpugnables.

Duff dijo...

Aturdido y abrumado
Por la duda de los celos
Se ve triste en la cantina
Un bohemio ya sin fe
Con los nervios destrozados
Y llorando sin remedio
Como un loco atormentado por la ingrata que se fue
Se ve siempre acompañado
Del mejor de los amigos
Que le acompaña y le dice
Ya esta bueno de licor
Nada remedia con llanto
Nada remedia con vino
Al contrario la recuerda
Mucho mas su corazón

Una noche como un loco
Mordió la copa de vino
Y le hizo un cortante filo
Que su boca destrozo
Y la sangre que brotaba
Confundiese con el vino
Y en la cantina este grito
A todos estremeció
No te apures compañero
Si me destrozo la boca
No te apures que yo quiero
Con el filo de esta copa
Borrar la huella de un beso
Traicionero que me dio

Mozo, sírveme la copa rota
Sírveme que me destroza
Esta fiebre de obsesión
Mozo, sírveme una copa rota
Quiero sangrar gota a gota
El veneno de su amor

Mozo, sírveme la copa rota
Sírveme que me destroza
Esta fiebre de obsesión
Mozo, sírveme una copa rota
Quiero sangrar gota a gota
El veneno de su amor.

La copa rota.

Un beso ^^

Dídac dijo...

Sweet pain...

Veo que estamos todos con humor arrabalero, ¿eh?

Y, Cels... Quien cierra el puño conserva lo que hay en su interior, pero quien abre la mano está poseyendo el universo entero.

Todo llega para el que sabe esperar.