lunes, diciembre 10, 2007

La joya en la caja de cristal

Landelón se quitó el sombrero, se pasó la mano por el pelo, y se lo volvió a calar. Carraspeó. Inspiró profundamente. Y avanzó hacia Fátima, que parecía esperarle sentada con los pies en el asiento del banco y el culo en el respaldo, al modo de la juventud actual.

La gente se suele preguntar por qué lleva Landelón un pañuelo amarillo al cuello, y un sombrero de ala ancha. Algunos piensan, simplemente, que lo hace por ser estrafalario. Otros, porque es la indumentaria de un Viajero (decía la cancioncilla "que no es buen Viajero/ quien no usa pañuelo/ ni lleva sombrero").

En parte, es por eso. El pañuelo al cuello es símbolo de Viajero, pero el color es lo importante. Los Viajeros ni creen en el azar ni confían en la casualidad. Landelón, que es más culto que la mayoría de ellos, sabe que Molière murió vestido de amarillo, y que por lo tanto trae mala suerte vestir ese color en un teatro. Y dado que para él su vida es la obra más importante que va a representar, solía vestir ese color.

Fátima le regaló el pañuelo amarillo el día que juró matarle. Desde entonces, es lo único amarillo que lleva el Viajero.

Conversan durante minutos. Landelón le da algo a Fátima, pero no alcanzo a verlo desde aquí. Continúan hablando. Al final, se abrazan. Landelón acaricia la barbilla de Fátima bajo su velo, y ella aparta la cara. Él le besa la frente, se levanta, y viene hacia mí. Fátima le arroja algo.

Interpongo la mochila del Viajero, que le estaba guardando mientras hablaba con su amada, en la trayectoria del filo cuyo objetivo era la espalda de Landelón. El arma arrojadiza queda clavada en algo de su interior. Para cuando el Viajero y yo queremos volver a mirar, Fátima ha desaparecido.

-¿Ésta ha estado cerca, eh? - le digo.
- No. Sabía que lo haría, por eso te dejé la mochila.
- ¿Qué le has dado?
- Mi corazón.
- No, estúpido. Digo ahora, qué le has dado.
Landelón me mira, con sus ojos ambarinos. Sonríe como cuando algo le hace daño en el alma, y continúa caminando, dejándome atrás.

Miro dentro de la mochila. El filo se ha clavado en una caja de madera, de manufactura persa. En su interior hay una urna de cristal, a la que el arma no ha llegado a rozar. Y dentro, hay una joya en forma de corazón, con un nombre escrito en arabescos que no logro descifrar, pero puedo imaginarme lo que pone.

3 comentarios:

Yäshkia dijo...

Jewel in a glass box.

It´s a nice story.

^.^

Duff dijo...

De qué la conoces yashkia?

Dídac dijo...

Ella buscaba cuentos buenos. Le recomendé que lo buscara en internet... y saltó tu blog en goggle.

El ciberespacio es más pequeño de lo que todos pensamos.