miércoles, diciembre 19, 2007

Largo y con sólo una vocal

- Y entonces, ¡el Gigante lo cogió y lo arrojó hasta el otro lado del acantilado!
Los niños escuchan con la boca abierta a un gesticulante Viajero, quien les cuenta la historia de Germán el Gigante repleta de coletillas, voces falsas y gestos exagerados. Hago la anotación mental de pedirle más tarde que me la vuelva a contar, para que pueda escribirla.

- ¿Lo hace mucho?- pregunta una voz suave a mi espalda. Parte de mí espera que sea la hija pequeña del Rey, pero la otra mitad dice que ésa no es su voz. En efecto, al girarme hay una joven, muy bonita, que mira al Viajero con una mezcla de curiosidad y cariño maternal. En una plaquita sobre su pecho izquierdo pone su nombre, pero es muy largo y con cuatro vocales idénticas, así que no consigo memorizarlo de un vistazo. Peor para ella.
- ¿Contar cuentos? Sí. Le encanta. Supongo que piensa que es la única manera de que alguien le crea cuando habla.
- No, decía... los niños...- parece no saber cómo decírmelo.
- Oh. Bueno. Siempre dice que el público elige al cuentacuentos, y no al revés. Creo que va un poco unido, todo. ¿Le digo que pare? La verdad es que suele ser muy inoportuno...
La chica sacude la cabeza, haciendo que una nube de tirabuzones oscuros se agite como si estuviese a punto de descargar un relámpago.
- Nonono, si está bien. Sólo que... siempre estamos haciendo cosas con ellos, y... - Se me acerca hasta susurrarme al oído, y me señala discretamente uno de los niños. No se diferencia en mucho a los demás. Se ríe de las payasadas del Viajero, temblando entero con cada carcajada que sale de su infantil garganta.- Ése es Abraham. Llevaba dos semanas rechazando toda atención. El de más allá es Mattewz. Nunca antes había reído. Tu amigo es...
"Todo un Patch Adams, sí.", pienso. Pero como siempre me pasa al fijarme en las personas que componen éste sitio, comienzo a sentirme débil y mareado.
- Un tipo encantador. Mira, - vuelvo a mirar la plaquita en su pecho ¿Cómo puede un nombre tan largo hacerse con sólo una vocal?- ehm... guapa, ¿puedes dejarlo ahí un rato más? Estamos esperando que nos dejen ver a una vieja amiga.

La enfermera me dice, encantada, que claro, que ningún problema, que es genial para los niños. Me despido de ella y me alejo de la Sección de Oncología y Terminales, buscando un balcón en el que pueda respirar aire fresco y ver el atardecer en los tejados de bronce. Incluso aquí, en Badar, odio los hospitales.

2 comentarios:

Cels dijo...

Y el destino rojo siempre quiso ser enfermera.

Yäshkia dijo...

-"Terco y duro como una pared"

-"¿Y eso con que rima?"

-"Con usted, hombre. Con usted"