miércoles, febrero 27, 2008

El lamento de los almendros

Pronto será primavera, y correremos
descalzos sobre la hierba
volverás a ser viento fresco y luz pura,
palabras alegres y niños jugando

Dejarás entonces de necesitarme
Te ofrecerán tantos besos
que te perderás entre ellos, y de mí
sólo quedarán recuerdos bonitos
y promesas vacías

Y los almendros están tan bonitos hoy...

lunes, febrero 25, 2008

Feliz, feliz aniversario

Han pasado tres años desde que comencé a publicar esta amalgama de minirrelatos, aventuras, chistes, bocetos, indesúmenes, reflexiones, poesías, narraciones o comoquiera que queráis llamar a las tonterías que cuelgo para que, aquél que tiene un poco de tiempo, las lea.

Tres años, que se dice pronto. Para mucha gente, tres años no es mucho tiempo. Para mí, lo siento, tres años me parece una eternidad. Hace poco, el hombre del piano me dijo que a él le robaron una vez tres años de vida. No fue hasta que se vio escaso de tiempo cuando se atrevió a pedirme prestados uno o dos años.

Para celebrar el tercer aniversario, me he ganado un descanso. No quiero escribir este post, en realidad. Quiero que lo escribáis vosotros, los cuatro que sé que me leéis, y aquellos dos que lo hacéis aunque no lo sepa. Comentad cualquier cosa, comentad un "Felicidades, ser Landelón, felicidades", comentad vuestras preferencias, el post que más os gustó, aquél del que no habéis oído hablar, o aquél que habéis recomendado.

Dadle un regalo al cuentacuentos y al Viajero, al Extraño, al hombre del piano, a Inés, a Irene, a Fátima y Tenhime, a todos aquellos que viven por los que viven para empujarme a escribir.

Feliz, feliz aniversario.

domingo, febrero 24, 2008

Hazañas

Abrí el buzón con la esperanza de encontrar algo que no fuesen facturas. Hubo suerte: Landelón me había enviado una carta. No tenía ni idea de dónde se había metido el Viajero últimamente, así que fue de agradecer descubrir que, en alguna parte de éste mundo o de otros, Landelón continuaba vivo.

El Remite decía "Alcántara". Con Landelón, he viajado a los sitios más misteriosos, hermosos y exóticos del mundo: Badar es un ejemplo, pero con él también he estado en Ishashi, en Tal, en el Templo de las Sumergidas... incluso participé, junto a Landelón y Yanroud, en los sucesos previos a la Guerra de Kumei, aunque no me quedase a combatirla.

Sin embargo, nunca había oído hablar de Alcántara. Landelón me hablaba del reino en su carta, más que de cualquier otra cosa. En el fondo, las cartas de Landelón terminan por parecerse a las páginas arrancadas de un diario, que se hubiesen traspapelado con los guiones de un documental de La Dos. Contaba que Alcántara es un reino hermoso, poblado por gente no muy rica, pero sí muy laboriosa, con grandes canteras en las montañas y calles adoquinadas en las ciudades. Estatuas colosales adornan las calzadas y las calles, las catedrales y los castillos.

Son un pueblo curioso, los alcantareños, contaba Landelón en su carta. Respetan enormemente, casi diría que adoran, la figura de Celestine, Hieromártir de Alcántara, patrona de todo el reino.

La representan siempre de la misma forma: una figura angelical, en una armadura de negro y oro. Su belleza y su virtud quedan fuera de toda duda. La espada de su mano y sus ojos cerrados representan Su justicia. La paloma que sostiene, y el manojo de campanillas, Su misericordia. Ella es, sin duda, el ejemplo de todo Alcántara: tierna, dulce y virtuosa, pero valiente e implacable.

Aun no he podido averiguar qué hazaña realizó para ser elevada a su estatus, pero los alcantareños me han contado multitud de actos legendarios que ha inspirado. Héroes y heroínas se han alzado invocando su nombre y han triunfado una y otra vez, salvando numerosas veces al reino de la catástrofe.

Quizás ese sea el verdadero acto de valor de Celestine: sacar lo mejor de las demás personas. Una hazaña como ninguna otra.

jueves, febrero 21, 2008

Cómo conseguí dos niveles de Pícaro

El pasillo era lúgubre y amenazante. Sólo las linternas sinfin de los aventureros (como a ellos les gustaba llamarse; la gente sin tacto los denominaría saqueadores) arrojaban algo de luz en aquella penumbra. El primero de ellos, un tipo alto como un chopo, con el pelo lleno de ramitas de ídem, se giró hacia uno de sus compañeros, y dijo con voz grave:

- Saltatrampas, tú primero.

Mientras Saltatrampas, un sujeto bípedo y flacucho, de aspecto reptiliano y piel escamosa, se adelantaba al resto del grupo con pasos cautelosos, el más joven de los saquead... aventureros se aproximó al que protegía la retaguardia, un enano de aspecto ágil completamente cubierto con una gruesa armadura y un escudo del tamaño de una puerta, y le preguntó en un susurro:

- ¿Por qué le llamáis Saltatrampas?

El enano señaló hacia el pasilo, y como única respuesta dijo un "Mira".

Saltatrampas no había terminado de desaparecer en la oscuridad del túnel cuando, súbitamente, una detonación sacudió el suelo, iluminando un segundo el pasillo y haciendo caer nubecillas de polvo del techo. Una lluvia de sangre y vísceras cayó sobre los hijos de... aventureros, que miraban impasibles hacia el fondo del corredor.

El hombre alto con las ramitas en el pelo se quitó un trozo de carne y piel reptiliana del hombro. Todos los miembros del grupo se giraron a la vez hacia el más joven, y sonrieron de forma cruel.

- Acabas de ascender, Novato.

martes, febrero 19, 2008

Toreador V

Atrincherado en mi escritorio me descubro derrotado. Sobre la mesa, dispersos como fragmentos de cristal tras una explosión, los intentos arrugados de mi poesía yacen víctimas de mis pensamientos revueltos, de mis bajos deseos y de mi pasión más pura.

No ha cambiado nada. Tú dijiste, incluso en la muerte nuestro amor continúa. Así fue con la mía, pero no estaba preparado para la tuya.

No puedo amarte más de lo que hago.

Yo vivo por vivir
la vida que no es vida,
porque no acaba.

viernes, febrero 15, 2008

Ingravidez y confianza

- ¿Estás convencido de que ésto es seguro?
- ¡Claro que sí! ¡Sabes que soy un titulado en ésto, confía en mí! - grita el Extraño, por encima del ruido de los engranajes.

Existen dos frases que, a pesar de que nadie cree en ellas, se siguen oyendo día a día. La primera es "Todo va a salir bien", la mayor mentira que nadie ha dicho jamás, y que aun así repito veces y veces a lo largo de mi vida. Silvia, por ejemplo, está harta de oírla, pero necesita escucharla, y ahí estoy yo para decirla.

La otra es "Confía en mí". Ya hablamos acerca del prejuicio y la desconfianza hace tiempo, pero no de la confianza. La confianza, creo yo, es como el amor: prácticamente, no eliges a quién entregársela. El acto de confiar es casi instintivo, respaldado en la sensación de tranquilidad que te da una persona que sabes que no te va a fallar.

Por eso existen personas de las que, instintivamente, no te fías. Esa sensación de intranquilidad, que puedes reforzar en ocasiones con argumentos racionales, hace que procures no situarte en una posición de vulnerabilidad con respecto a la persona que te imbuye de dicha desconfianza.

Yo, en este caso, no me fío del Extraño.

Confías en quien sabes que sabe, en quien tienes depositada la certeza de que sus acciones van a estar encaminadas a tu protección, de forma directa o indirecta. Confías en un médico, porque le presupones que no va a ponerse a jugar al tres en raya con un bisturí sobre tus vísceras. Confías en un mecánico para que haga andar en tu coche, porque es a lo que se dedica. Confías en un amigo para secar tus lágrimas, para guardar tus secretosy para compartir buenos momentos. Confías en un abogado porque... porque... vale, no confías en un abogado, porque es lo que sabe hacer.

Y en un ingeniero confías para que haga cosas que hagan cosas. Y que las hagan bien.

- ¿A ésta de aquí?- digo, mientras señalo una de las palancas del enorme amasijo de placas base, cables, conectores, hornos microondas, engranajes, poleas, jaulas de hámster, cigüeñales, tornillos sinfin y sin principio, centrifugadoras, antenas, emisores de ondas y resistencias que ha instalado en su bajera.
- ¡Sí, a esa!.

Con reticencia, aferro la barra de metal y la empujo hasta que suena un 'click' de lo más intranquilizador. El Extraño, desde el otro lado de la máquina, me grita algo así como "Y ahora, si todo va bien" y algo más que no llego a oír.

De repente, la gravedad no me afecta. Me noto flotar por el aire, proyectado por una fuerza misteriosa. El suelo da vueltas sobre mi cabeza, y mi espalda choca contra el muro antes de que todo mi cuerpo se estrelle contra el suelo. Me zumban los oídos, y tengo la visión nublada. El taller del Extraño está lleno de humo y de chatarra, y por el suelo corretean libres los hámsters que antes estaban dentro de la máquina. Al menos, unos cuantos se han debido de salvar.

- ¡¡¡¡Wooooooooah!!!! - le oigo gritar, desde encima del montón de cajas sobre las que ha aterrizado. Cuatro signos de exclamación, signo inequívoco de un desequilibrado mental, como diría el Maestro.- ¿Has visto eso?.

- Hombre, ver lo que se dice ver...- digo mientras me levanto y me sacudo restos de encima. Nada roto, por lo visto, salvo quizás una costilla, y el orgullo- ¿Qué ha ido mal?
- ¿Mal? ¡Ha ido de maravilla!
- ¿Cómo?
- ¡Por un segundo, lo hemos conseguido! ¡Hemos burlado la Ley de la Gravedad!
- Te vas a enterar de lo que significa "gravedad" como te coja...

Y luego me preguntan por qué no confío en él.

lunes, febrero 11, 2008

Trabajo o Placer

Cortesía de Tato,
y en su homenaje por los 25 años que lleva sembrando el mundo de su estilo.


El Subdirector General le pregunta al Asistente de Subdirección General:
- Oye... tirarse a la jefa, ¿es trabajo o es placer?
El Asistente de Subdirección General lo medita unos segundos, y como no puede decidir una respuesta, le translada la pregunta al Director Regional.
- Oye... tirarse a la jefa, ¿es trabajo o es placer?
El Director Regional, que tampoco puede decidirse por una de las opciones, busca consejo en el Director de Sección.
- Oye... tirarse a la jefa, ¿es trabajo o es placer?
El Director de Sección, encogiéndose de hombros, opta por preguntar al Director de Operaciones, a ver si tiene más idea.
- Oye... tirarse a la jefa, ¿es trabajo o es placer?

Y así va descendiendo la pregunta por toda la escala jerárquica, hasta que llega al Gerente Operativo Local, quien se cruza accidentalmente con el becario, mientras éste vuelve de la fotocopiadora y el Gerente Operativo Local va hacia la máquina de café. "Becario, becario", le llama,"ven aquí". Y poniéndole la mano en el hombro, le pregunta.
- Oye... tirarse a la jefa, ¿es trabajo o es placer?
- Placer - responde el becario casi instantáneamente. El Gerente Operativo Local, sorprendido por la seguridad con que el jovenzuelo a respondido a la pregunta que ha sacudido los más altos escalafones de la empresa, no puede evitar inquirir:
- ¿Por qué?
- Porque si fuese trabajo, lo haría yo.

sábado, febrero 09, 2008

Salvar el Mundo

- Claro, cuando quieras. Cuídate. Hasta luego.

Cuelgo el teléfono con una expresión de idiota anonadado. La evidencia de mi sorpresa es tan grande que el hombre del piano, quien se encuentra en mi salón en estos momentos por causas que no merece la pena explicar, no tiene otro remedio que preguntarme la causa de tal semblante.

- Era... era Silvia.
- ¿Otra amante?
- No, ella no quiso. Oh, claro, que tú no la conoces.

Silvia y yo hemos sido amigos muchísimo tiempo. Sobre todo, porque a ella le ha interesado. A lo largo de los quizás ocho o nueve años que han pasado desde que nos conocimos, Silvia me ha demostrado de una forma casí científica la veracidad del adagio de la Ley de Murphy que reza "Si ayudas a un amigo con problemas, él se acordará de tí... la próxima vez que los tenga".

Con mi apoyo moral como escasa ayuda, ha logrado superar lo que parecen tres docenas de malas relaciones amorosas, un traslado de expediente de una carrera a otra, el divorcio de sus padres, dos cambios de trabajo, tres mudanzas, dos depresiones de cuya causa aún no estoy muy seguro, un apuro económico pasajero, y entre tres y tres mil síndromes premenstruales.

En cambio, cuando la vida le sonreía, estaba bien con su pareja, y en el trabajo no le hacían ninguna jugarreta, yo tenía la fortuna de recibir su absoluta indiferencia durante meses y meses, hasta que el equilibrio kármico enviaba su preciosa vida a tomar por el culo, y mi teléfono volvía a sonar en una más que metafórica llamada de socorro.

Antes de que me sigas mirando con esa cara, te diré que estoy aquí para ella siempre que lo necesite: valoro su amistad y valoro lo que aporta a mi vida cada vez que acude a mí. Supongo que seguiré siendo su puerto seguro el resto de su vida, o más bien el resto de la mía.

El problema es que nunca ha mostrado por mí la misma preocupación que yo muestro por ella. Para ser precisos, nunca ha mostrado preocupación alguna.

- O sea, que te duele sentirte usado como pañuelo de kleenex, pero no te importa serlo. - el juicio del hombre del piano es contundente como una lluvia de pianos.
- Ehm... sí.
- Eres idiota. Si no hubieses confesado lo harto que estás de ser un mártir de su atención, hubiese pensado que eres un tipo sincero y comprensivo que desea ayudar a quien lo necesite.
- Quizás por eso odio tanto al Extraño cuando nos cuenta que puede salvar al mundo persona a persona, y actúa en consecuencia.
- ¿Y por qué la cara de sorpresa cuando te ha llamado esta vez? ¿Le ha ocurrido algo extraño?
Agito la cabeza. No se trata de nada de eso.
- Es por lo que me ha dicho, justo después de contarme todos sus problemas.
- ¿Qué te dijo?

La verdad, no es que sea algo impresionante, ni ninguna frase lapidaria, ni nada por el estilo. Dada la mala temporada que llevo desde que se fue Tenhime, no me encontraba del mejor humor posible para soportar las penas de Silvia. Pero...
- Me llamó "su héroe". Y de repente me sentí bien.
- Ahora sí que estoy seguro. Eres idiota.

miércoles, febrero 06, 2008

Anécdota

Cortesía de Sir Ken Robinson


En una clase de dibujo, el profesor se quedó sorprendido de que una de las niñas (de en torno a seis años), que habitualmente no prestaba atención, estaba en este caso atenta y concentrada en su dibujo. El profesor se acercó a ella y le preguntó "¿Qué estás dibujando?". Estoy haciendo un dibujo de Dios, fue la respuesta de la niña. "Pero"- contestó el profesor- "nadie sabe el aspecto de Dios".

A lo que la niña contestó: "Bueno, lo sabrán en un minuto".

sábado, febrero 02, 2008

A lo Forrest Gump

El Extraño me dijo una vez:

Las mujeres son como los sobres de Magic: once comunes, tres infrecuentes, y una rara.

viernes, febrero 01, 2008

La maldición de las sirenas

En el fondo de su estanque, llora una sirena.

No sé por qué lo hace, pero me entristece saber que se hunde más en su llanto porque se da cuenta de que nadie lo nota: Sus lágrimas se confunden en la laguna.