sábado, febrero 09, 2008

Salvar el Mundo

- Claro, cuando quieras. Cuídate. Hasta luego.

Cuelgo el teléfono con una expresión de idiota anonadado. La evidencia de mi sorpresa es tan grande que el hombre del piano, quien se encuentra en mi salón en estos momentos por causas que no merece la pena explicar, no tiene otro remedio que preguntarme la causa de tal semblante.

- Era... era Silvia.
- ¿Otra amante?
- No, ella no quiso. Oh, claro, que tú no la conoces.

Silvia y yo hemos sido amigos muchísimo tiempo. Sobre todo, porque a ella le ha interesado. A lo largo de los quizás ocho o nueve años que han pasado desde que nos conocimos, Silvia me ha demostrado de una forma casí científica la veracidad del adagio de la Ley de Murphy que reza "Si ayudas a un amigo con problemas, él se acordará de tí... la próxima vez que los tenga".

Con mi apoyo moral como escasa ayuda, ha logrado superar lo que parecen tres docenas de malas relaciones amorosas, un traslado de expediente de una carrera a otra, el divorcio de sus padres, dos cambios de trabajo, tres mudanzas, dos depresiones de cuya causa aún no estoy muy seguro, un apuro económico pasajero, y entre tres y tres mil síndromes premenstruales.

En cambio, cuando la vida le sonreía, estaba bien con su pareja, y en el trabajo no le hacían ninguna jugarreta, yo tenía la fortuna de recibir su absoluta indiferencia durante meses y meses, hasta que el equilibrio kármico enviaba su preciosa vida a tomar por el culo, y mi teléfono volvía a sonar en una más que metafórica llamada de socorro.

Antes de que me sigas mirando con esa cara, te diré que estoy aquí para ella siempre que lo necesite: valoro su amistad y valoro lo que aporta a mi vida cada vez que acude a mí. Supongo que seguiré siendo su puerto seguro el resto de su vida, o más bien el resto de la mía.

El problema es que nunca ha mostrado por mí la misma preocupación que yo muestro por ella. Para ser precisos, nunca ha mostrado preocupación alguna.

- O sea, que te duele sentirte usado como pañuelo de kleenex, pero no te importa serlo. - el juicio del hombre del piano es contundente como una lluvia de pianos.
- Ehm... sí.
- Eres idiota. Si no hubieses confesado lo harto que estás de ser un mártir de su atención, hubiese pensado que eres un tipo sincero y comprensivo que desea ayudar a quien lo necesite.
- Quizás por eso odio tanto al Extraño cuando nos cuenta que puede salvar al mundo persona a persona, y actúa en consecuencia.
- ¿Y por qué la cara de sorpresa cuando te ha llamado esta vez? ¿Le ha ocurrido algo extraño?
Agito la cabeza. No se trata de nada de eso.
- Es por lo que me ha dicho, justo después de contarme todos sus problemas.
- ¿Qué te dijo?

La verdad, no es que sea algo impresionante, ni ninguna frase lapidaria, ni nada por el estilo. Dada la mala temporada que llevo desde que se fue Tenhime, no me encontraba del mejor humor posible para soportar las penas de Silvia. Pero...
- Me llamó "su héroe". Y de repente me sentí bien.
- Ahora sí que estoy seguro. Eres idiota.

7 comentarios:

Dídac dijo...

Irónicamente, hoy he recibido una llamada de alguien que sólo me ha llamado para pedirme favores en los últimos seis meses.

Sólo que, al contrario que Silvia, ésta persona ni siquiera valora el esfuerzo que hacen los demás para ayudarla.

sir Potato dijo...

Bienvenido a mi mundo. ¿Alguen a dicho taxista gratis?

Dídac dijo...

Matización: "Gracias" suele ser la penúltima palabra que sale de mi boca cada vez que me prestas un servicio de transporte.

La última suele ser "Cuídate", que es de lo que va el post: de preocupación por aquél que te ayuda cuando lo necesitas.

sir Potato dijo...

No lo decía por ti. La verdad es que eres de las pocas personas que me agradecen lo de ser taxista.

Lo decía más bien por que el 85% de los mensajes que he recibido en los últimos 3 años son para hacerle a alguien algún favor (y no, por desgracia ninguno de los que cualquier persona hyperhormonada esta pensando). Y si nos vamos a las llamadas, estas suelen ser del 90%, y por lo general para favores que son demasiada putada como para pedirlos por mensaje.

Dídac dijo...

Je. Entonces, sí, realmente, es tu mundo.

Necesitamos que nos llamen más hiperhormonadas, ¿eh?

Letichan dijo...

Decid "No" más a menudo. Es difícil, pero saber hacerlo constituye una gran virtud.

Dídac dijo...

¿A las hiperhormonadas? Encima que son pocas...
¡Ah, que decías a los/las gorrones/as!

En mi caso, no puedo negarle ayuda a quien la necesita. No obstante, no todo el que me pide algo REALMENTE lo necesita.

En el caso del Sr. Anzizu, va más allá. Él es que es buena persona, pero en realidad no lo sabe.