martes, febrero 19, 2008

Toreador V

Atrincherado en mi escritorio me descubro derrotado. Sobre la mesa, dispersos como fragmentos de cristal tras una explosión, los intentos arrugados de mi poesía yacen víctimas de mis pensamientos revueltos, de mis bajos deseos y de mi pasión más pura.

No ha cambiado nada. Tú dijiste, incluso en la muerte nuestro amor continúa. Así fue con la mía, pero no estaba preparado para la tuya.

No puedo amarte más de lo que hago.

Yo vivo por vivir
la vida que no es vida,
porque no acaba.

6 comentarios:

Duff dijo...

Una vida no vivida es una enfermedad de la que uno puede morir

Jung


(vale, no tenía ganas de ocmmer la cabeza para contestar a lagún relato tuyo y esa frase la tengo escrita en la nevera)

Un beso

Letichan dijo...

Es una pieza breve muy hermosa, pero después de haber leído el comentario del señor Potato en el relato de la Guerra de Kumei, me sabe un poco mal comentarlo si nos atenemos a que es triste...

Dídac dijo...

El hecho que las dos comentéis no hace sino reafirmar su teoría...

Pero no lo creo triste. Lo creo de ese romanticismo puro que tanto nos gusta, al menos a Duffne y a mí. La mitad de la serie "Toreador" huele un poco a esa tristeza feliz. Y la otra mitad apesta.

sir Potato dijo...

¿Eres mujer y me estas haciendo caso?

Hacer todo aquello que quereis hacer alguna vez en la vida, ya que el apocalipsis se acerca.

No termino de encontrar el versiculo concreto en la biblia, pero sigo buscando (creo que lo eliminaron en el concilio de Nicea, ya que Constantino no veia sentido a la frase)

Letichan dijo...

Señor Potato, algo me dice que exagera...

Dídac dijo...

Esperaré a ver qué contesta el interpelado, pero adelantaré que las dos frases que más se le dicen a este individuo son:

1) Tú lo que tienes de alto lo tienes de hijoputa, ¿sabes?

2) Odio que siempre tengas razón.