lunes, marzo 03, 2008

Mimosas

- ¡Es adorable! - chilla, ilusionada, Tenhime, cuando la Mimosa de Benus le acaricia el rostro. Aayla ríe. Seguro que de ésto no tienen en Hong Kong.

La Mimosa es una planta de lo más peculiar. Sus flores son como capullos del tamaño de un puño, formados por centenares de pequeños pétalos, muy juntos entre sí, y muy suaves al tacto. La Mimosa detecta la proximidad de seres vivos por el cambio en la temperatura del aire a través de sus hojas, y cuando te aproximas a ella, sus tallos, muy flexibles, se aproximan a tu piel y sus flores te acarician con una suavidad sorprendente.

Ni qué decir que esta particularidad convierte a la Mimosa en una de las mejores compañías en la soledad. Cuando uno tiene una Mimosa sobre la mesa, se ve obligado a pedirle por favor que pare y a bajar las persianas, porque es cariñosa siempre que haya luz natural en la sala.

Mucha gente piensa que la Mimosa, o es mezquina, o es venenosa, porque no le importa quién seas: si te detecta, te acaricia. Así de desinteresada. En realidad, tienen parte de razón: en su hábitat natural, la Mimosa ha desarrollado una relación simbiótica con el Aplastacráneos de Benus, una subraza de cocotero que aprovecha la distracción de la Mimosa para dejar caer sobre tí una de sus ramas, cargadas con racimos de cocos macizos y sólidos como el cemento. El enorme tamaño del Aplastacráneos le hace buscar abono en forma de carroña, si es necesario, y la Mimosa se beneficia tanto de los nutrientes de tu cadáver, como de la protección contra herbíboros que proporciona el Aplastacráneos de Benus.

Pero, si logras evitar la caída de rama del Aplastacráneos, es posible que logres extraer de raíz, y trasplantar, una Mimosa de Benus, y habrás conseguido para tí o para quien desees una de las plantas más llenas de amor del universo conocido.

17 comentarios:

rua cailín dijo...

Sería gracioso si no fuese tan cruel. Bueno, quizás no sea cruel la palabra que estaba buscando. Pero tampoco es sarcástico.
(Es que tengo vocación de crítica... Lo siento.)

Dídac dijo...

¿Cruel? ¿Sarcástico? Las Mimosas no se ofenden aunque les digas esas cosas.

Su nombre lo dice todo.

rua cailín dijo...

XD
No, las mimosas no pueden ofenderse porque son plantas y no tienen conciencia de si mismas.
Es cruel que para conseguirlas tengas que jugarte la integridad de tu bóveda craneal. Es sumamente cruel. Tan cruel como las pruebas de los cuentos.
Y es irónico que el amor desinteresado se pueda confundir con la mezquindad. ¿O no? XDD

Dídac dijo...

¿Las pruebas de los cuentos? ¿Qué pruebas, y de qué cuentos?

Y no, no es cruel que tengas que jugarte el tipo para conseguirlas, porque por cada mimosa que trasplantas, un Aplastacráneos deja de crecer, al perder su fuente de nutrientes.

Es la ley natural

sir Potato dijo...

Pues yo prefiero tener un aplastacraneos transplantado en el recibidor casa que una mimosa. Es la mejor forma de romper el hielo con las visitas deseadas (bueno, la mejor no, pero si muy efectiva y necesaria), y de quitarte de encima las indeseadas (CLONK. Ups, lo siento, se me ha olvidado avisarte)

Además, tiene muchísimo mas mérito transplantarla de raíz, ya que resulta más difícil esquivar sus golpes justo debajo.

Dídac dijo...

Okey. Pero lo coges tú, ¿vale?

rua cailín dijo...

¿No has tenido infancia? XDDD Hay muchos cuentos con pruebas crueles. Cuentos con hermanos pequeños a los que lanzan al mundo. O cosas como andar y que se claven cuchillos en las plantas de los pies a cada paso. O caminar por el Norte, ese donde las noches duran seis meses, descalza y sin abrigo. O pasar n años sin poder hablar. O que tu suegra secuestre a tus recién nacidos y los cambie por cachorros. O luchar en un torneo vestido sólo con una camisa de lino.

Dídac dijo...

¡Dios! ¡¿Pero qué clase de infancia has tenido!?

La crueldad justifica los actos de los que la padecen... hasta cierto punto.

La bruja de Hansel y Gretel tenía nietas. ¿Lo sabías? Lloraron amargamente su asesinato. Pero al resto de las personas no les importó, porque habían tenido niños...

rua cailín dijo...

Pues no sé, fue hace mucho tiempo, pero yo diría que de lo más normal. Era la séptima hija y mis hermanos se convirtieron en gansos, tuve que subir hasta las estrellas y cortarme el meñique para desencantarlos, luego mi madre dijo que era capaz de hilar doce madejas de lino en media hora así que me encerraron en un pajar lleno de lino, pero era mentira. Pero eso ya fue más tarde.
XDDDD
O quizás no, no se sabe.

Letichan dijo...

Me gusta la entrega de las Mimosas... Y a mí lo que me resulta curioso es cómo pasan de crueles a inofensivas sólo con transplantarlas de hábitat.

Dídac dijo...

Ya se lo decían sus padres: no es que seas mala, es que tienes malas compañías...

Letichan dijo...

También me he acordado de la Rosa de El Principito y sus espinas inofensivas...

Duff dijo...

hay cuentos que no son para niños, y no por ello dejan de ser cuentos. Yo a mi hijo no le leería cuentos de humanos cambiados por animales, cristales en los pies... sobre todo si quiero que duerman tranquilos, ya tendrían tiempo de leer otros cuentos que encontrarían por casa.

Además, hay pruebas de cuentos que al principio parecen imposibles y crueles, pero siempre hay un modo de resolver todo. Como en las pelis de Hollywood

Dídac dijo...

Acertadísima como es habitual.

Una vez, alguien me dijo:

"Los cuentos son para dormir a los niños, y para despertar a los adultos".

rua cailín dijo...

¿Por qué no se los ibas a leer? Si son sólo "La Sirenita", "La Reina de las Nieves", "Los tres cuervos" y "La Bella Durmiente" (o "La Princesa Bella-Estrella", según versiones).

Cels dijo...

¿es casualidad que esté creciendo en estos momentos una pequeña mimosa en mi casa?

PD: ¡NO fumeis delante de ella! le sienta fatal.

Dídac dijo...

De hecho, la simbiosis con el Aplastacráneos no solo le aporta nutrientes y le defiende de herbívoros... sino también de fumadores.