domingo, marzo 02, 2008

Oxígeno

Realmente, no esperaba que Landelón apareciese en la puerta de mi casa, y menos cargando una caja enorme. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que apareció sin avisar, que casi pensaba que se lo habían cargado en algún país dejado de la mano de Dios.

De todas formas, parecía que alguien lo había intentado. El Viajero tenía un aspecto horrible. Sus ojos ambarinos estaban cansados y con profundas ojeras, su pañuelo amarillo, arrugado y sucio, y su sombrero de ala ancha merecía un cepillado. Olía como si no se hubiera duchado en días, y cuando le ofrecí desayunar, comió como si no lo hubiera hecho en meses.
- Mira a quién me he encontrado en el portal.

Tenhime se lanza a mis brazos y deja que la levante mientras me besa. Cuando vuelve a tener los dos pies sobre el suelo, se gira y, cogiendo de la mano a su amiga, la acerca a mí para presentarnos a la manera española, con besos en sendas mejillas.
- Ésta es Aayla. Necesitaba un cambio de aires, y me la he traído de Hong Kong.

Así como nada en el aspecto de Tenhime disimula su origen asiático, con Aayla era todo lo contario. Sólo unos ojos levemente rasgados podrían delatar su ascendencia china. No era muy alta, pero su piel tenía un tono más moreno que el pálido oriental habitual, y había algo, algo en aquellos ojos rasgados que te hacían sentir extrañamente cómodo cuando hablabas con ella. Supongo que es esa parte de la confianza de la que ya hablamos.

- ¿Tienes poco acento para ser de Hong Kong, sabes?
- Me lo han dicho a menudo.
- Vaya. Qué original soy, en ese caso.
-No abras la caja- interrumpe Landelón- Que es para Sara.
- ¿Ah sí? ¿Y qué es?
- Una Mimosa de Benus.
- Qué bruto eres.- le reprocha Tenhime- Se dice Venus.
Landelón se gira y clava sus ojos en las pequeñas y oscuras pupilas de la luz de mi vida.
- ¿Has estado allí? - Tenhime niega con la cabeza- Entonces, es Benus. No el planeta. El ducado.
- Ah... es que...
- Me voy a la ducha.- dice el Viajero, cortante y seco.
- Como si estuvieras en mi casa, ¿eh?- le grito, justo antes de que el agua corriente lo ensordezca.

Aayla y Tenhime me miran, con la pregunta claramente visible en sus ojos. El humor y el aspecto de Landelón no dan muchas explicaciones, la verdad.
- Es por la Mimosa de Benus. Son muy difíciles de trasplantar, pero eso os lo cuento luego. ¿Por qué has vuelto tan pronto de Hong Kong? No te esperaba hasta fin de mes. Hasta me había comprado cervezas.

La luz de mi vida me mira con el entrecejo arrugado. No le gusta que beba en su presencia. Aayla, por otro lado, prefiere cambiar de tema, y yo agradezco su diplomacia.

-Ésta vez no había mucho que hacer para salvar esa empresa. Y yo... bueno, Hong Kong se me empezaba a quedar pequeño. Un pez crece hasta donde le deja su charco, ¿no?

Pamplona es ridículamente pequeña comparada con Hong Kong. Como muestra, Navarra entera tiene la misma superficie que todos los territorios de Hong Kong, pero catorce veces menos población.
- Ehm... Has cambiado un charco enorme por uno chiquitín, en ese caso.
-Sí - ríe Aayla- pero en este charco, el agua está mucho más limpia.

Tiene razón. Lo único que tiene Pamplona por encima de Hong Kong, es oxígeno.

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