martes, abril 01, 2008

Amor

"El amor consiste en sobreestimar las diferencias entre una mujer y otra." - George Bernard Shaw

Helen Fisher afirma que existen tres circuitos cerebrales relacionados con lo que conocemos como amor. En una traducción libre, los llamaré Deseo, Enamoramiento, y Compromiso. A primera vista, parecen las fases por las que se pasa cuando tu antención se enfoca exclusivamente en una sola persona, y en parte es cierto. La otra parte, en forma de química cerebral, es bastante más interesante.

La Sra. Fisher tuvo la amabilidad de explicarme que los tres circuitos están interconectados entre sí, pero permanecen operativos al mismo tiempo: esto implica que puedes sentirte profundamente comprometido con una persona mientras, simultáneamente, estás enamorado de otra. No sólo eso, al mismo tiempo puedes desear a alguien que no tiene nada que ver con ninguno de los otros dos circuitos.

Científica y antropológicamente, se puede amar a más de una persona en un mismo momento. Que se joda Machín.

Aunque toda su explicación venía sazonada con explicaciones acerca de la dopamina y otras sustancias que genera el cerebro durante estos estados emocionales, ya no tenía ningún sentido para mí continuar escuchando.

En todos mis años de vida, nadie parecía haber comprendido como puedo amar a la hija pequeña del Rey de Badar, y a pesar de ello pasarme toda la vida al lado de Tenhime.

Pero alguien con quien jamás antes había hablado, alguien que jamás me ha leído, lo ha comprendido perfectamente.

7 comentarios:

rua cailín, leyendo a Pushkin entre chupitos de vodka dijo...

Sé que no viene mucho al caso, porque no va a aportar nada en especial, pero estaba leyendo en casa y este poema me ha recordado a este post. (También me ha recordado a otras cosas y personas, pero eso no es importante.)
Creo que te va a gustar. Os va a gustar, incluyo a Duffne. De hecho, es de Pushkin, el "primer poeta" de Tsvetaeva.

Os amaba: tal vez el amor
aún no se ha apagado en mi alma;
pero eso no será causa de tormento;
no quiero que nada os entristezca.
Os amaba en silencio, sin esperanza,
atormentado por la vacilación y los celos.
Os amaba con tal sinceridad y ternura
como jamás seréis amada por otro.

Dídac dijo...

Mientras el comentario no sea soez o desagradable, es agradecido. Más aún si lo haces citando poemas, novelas o relatos.

En cuanto a tu cita, Bécquer escribió algo similar. En su rima LIII, tiene un cierre que me recuerda a ese poema de Pushkin:

Volverán las oscuras golondrinas
en tu blacón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha contemplar
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreserlvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aun más hermosa
sus flores se abrirán

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del días...
esas...¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar
como yo te he querido... desengáñate,
así... ¡no te querrán!

Duff dijo...

No te puedo comprender
Corazón loco
No te puedo comprender
Y ellas tampoco
Yo no me puedo explicar
como las puedes amar
Tan tranquilamente
Yo no puedo comprender
Como se pueden querer
Dos mujeres a la vez
Y no estar loco
Merezco una explicación
Por que es imposible seguir
con las dos..

Aqui va mi explicación
A mi me llaman sin razon
Corazón loco
Una es el amor sagrado
Compañera de mi vida
Esposa y madre a la vez

La otra es el amor prohibido
Complemento de mis ansias
Y al que no renunciaré

Y ahora ya puedes saber
Como se pueden querer
Dos mujeres a la vez


Y no estar loco

Rua Cailín dijo...

Bueno, Bécquer y yo tenemos un contencioso no resuelto desde hace muchos años (larga, larguísima historia, aderezada con anécdotas, teorías y personajes secundarios).

Sí que es verdad que el cierre es similar. De todas formas, Pushkin me parece menos "quejoso". Aunque estén igualmente dolidos ambos por el amor. Supongo que la diferencia es porque el de Pushkin es un amor no correspondido, y el de Bécquer, traicionado. Bécquer ofrece una imagen de misticismo tránsido (eso de la Amada es Dios que nos legaron los neoplatónicos) y Pushkin, qe también ama en silencio, lo hace con dolor, tormento y desesperanzado, como a pesar de él mismo. Hmmm.

Y... ehmmm, ya, ya paro. Perdón. XDDD

Dídac dijo...

En absoluto. Continúa así, y lo mismo Duffne puede ponerse a debatir (o a discutir, si tengo suerte) contigo, aunque no lo más posible es que te acabe recomendando alguna lectura (y yo me tomo muy en serio sus recomendaciones, por lo que la apoyaría).

Supongo que Bécquer y yo, si bien no tenemos casi nada en común, una de ellas es que nos encanta quejarnos. Vivir en el infierno o en el cielo, vaya. Cosas de manía depresiva.

Duff dijo...

Didac, esto parece un debate entre el amor carnal y divino... En el primer poema, de Rua Cailín no hay despecho, no hay contacto. En el tuyo (Bécquer) parece que ha habido más que palabras...

Como ves, no cabe debate alguno entre Rua y yo.

Oneyed-jack dijo...

El honor es mio!