lunes, abril 07, 2008

Confrontación

Hong Kong tiene tantos centros comerciales que me cuesta distinguir unos de otros. Pero este restaurante es especial. El sushi es bueno, y el té, ilimitado. Aquí discuto de lo que sea con quien sea, tantas horas como haga falta.

Aayla no me decepciona: sabe que los hombres necesitamos aficiones, y que una de ellas es la necesidad de enfrentarnos unos a otros.

Somos tan absolutamente primarios que necesitamos iniciar y mantener una discusión sin base, sin razón o sin solución solo por el mero placer de discutir. Nos encendemos, debatimos, gritamos e incluso nos crispamos, todo por lo mismo: amamos la confrontación.

Aayla lo sabe, digo, y me ha traído para cenar un oponente digno. Mientras Tenhime y ella comparten una inocua y culturizante conversación sobre la paella, mi oponente y yo nos arrojamos argumentos a la cabeza como si fueran garrotazos.

- No hay más verdad que esa. Lo demás es tergiversarla para obtener una fracción parcial de la realidad.
- Esa perspectiva es limitada. Una variable puede ser cero o uno, pero la verdad está formada por una suma infinita de variables, y una suma de ceros y unos puede ser nueve.
- Pero por acumulación de verdades, no porque la verdad pueda adoptar cualquier valor.
- Puede hacerlo. Si la verdad es una suma de funciones, converge a pi, como todo en este mundo.
- ¿Y qué?
- Que no puedes sumar pi con ceros y unos, así que alguna variable tiene que poder asumir valores distintos, y si una puede, las demás también.
- Te equivocas. Mira, la verdad está formulada de forma exacta: si sueltas algo, cae al suelo.
- No. Si sueltas un globo de helio, cae al cielo.

Alguien escribió una canción que resumía todo esto en dos líneas:

"Los chicos quieren pelear
Las chicas se conforman con bailar bien"

Y pese a que no estoy muy seguro de la parte de las chicas, de algo estoy convencido: Cambiamos las espadas por tableros de ajedrez, barajas de cartas o palabras afiladas, pero el ansia de confrontación masculina ni cesa ni cambia.

14 comentarios:

Duff dijo...

He de decir que las mujeres mantienen una rivalidad aun mayor:


"Hasta cuando se encuentran en la calle, las mujeres se miran unas a otras como guelfos y gibelinos."

Schopenhauer.

sir Potato dijo...

Solo hay una diferencia:

A los tíos nos gusta más discutir que a un tonto un caramelo, pero una vez terminada la discusión, si ha sido algo fuera del terreno personal, todo termina ahí.

A las mujeres no os gusta discutir, os gusta despotricar sobre la gente (preferiblemente si no esta presente).

Pero esta en nuestros genes, y no podemos remediarlo.

Así, la diferencia entre ambos en una misma situación:

Se juntan dos tíos que no se veían desde hace mucho tiempo.
-Hombre cabronazo, como estas
-Tu, sucio bastardo, me dijiste que me llamarías si venias a vivir por aqui
-Te mentí. ¿Acaso te creíste que llamaría a alguien como tu?
-...

Al irse cada uno por su lado se alejan pensando: "Que tío más de puta madre. A ver si quedo con el algún día de estos"

Se juntan dos tías que no se veían desde hace mucho tiempo.
-Que tal estas. Cuanto tiempo. La verdad es que tenía muchas ganas de verte.
-Pues yo justo ayer pensé en ti.
-que feliz me hace juntarme contigo
-...

Al irse cada una por su lado se alejan pensando: "Que mal te quedaba esa camiseta. La verdad es que nunca ha sabido combinar..."

rua cailín, opinionated dijo...

Hmmm... A ver, cómo lo veo yo (que ya me dirás, a quién le importa, pero yo sigo dando opiniones XDDD) es verdad que los chicos continuáis discutiendo, pero nosotras también. Y mucho más. Ya lo dice Duff. Hay una competitividad femenina tremenda, lo que pasa es que está soterrada, no es tan a las claras.

Discrepo, y mucho, con lo de que decimos las cosas por la espalda. Tanto como vosotros, la verdad. Conozco muchas mujeres muy capaces de decir todo lo que dicen a la cara, sin tapujos y sin problemas.

¿Algo más? Hmmm.Bueno, sí. Que a mí me gusta discutir y lanzar pullas tremendas con mis amigos y amigas. Pero yo soy rarita. XDD

Dídac dijo...

Tu opinión es tan bienvenida como la de todos, siempre que sea racional o razonada.

La cuestión no es la capacidad de decir las cosas a la cara o no. La base de la confrontación es que los hombres discutimos por discutir, por el placer el enfrentamiento.

No es cuestión de que una cosa sea o no sea correcta, o incluso buena o mala: los hombres necesitamos discutir. Llegamos a empezar peleas en las que sabemos que no tenemos razón desde el principio sólo porque nos encanta llevar la contraria y arrojarnos argumentos a la cabeza.

Pasado el momento de sangre hirviente e intercambio de pedradas, alguien dice "¿Pedimos cena?" y de repente, la paz inunda la escena, hablamos de otra cosa, y nadie alberga malos sentimientos: el concurso a terminado, fin de la historia.

No he visto eso en las mujeres: guardáis todo lo que se ha dicho, para poder emplearlo en otra ocasión. Vuestras discusiones no terminan: se suspenden para la próxima ocasión.

Por otro lado, y en referencia a tu comentario, sí, he visto mujeres muy sinceras. También mujeres tan directas que acaban por ser desagradables, porque confunden la descortesía con la sinceridad.

Pero a cambio conozco niñatas (me niego a darles el beneficio del nombre) que afirman una cosa mientras con sus actos muestran una opinión completamente distinta.

Y generalmente, cuando afirman algo falso, lo hacen con una sonrisa en los labios, lo cual revienta a un servidor, a quien le encanta hacer reír a las mujeres...

rua cailín dijo...

Sigo sin estar de acuerdo. Yo misma discuto por discutir, me enzarzo muy fácilmente y, sí, luego pedimos la cena o unas copas, y listo. De hecho, con uno de mis mejores amigos me pasa: le llevo la contraria porque sí, aunque sepa que no llevo razón o, peor aún, aunque no me lo crea ni yo, sólo por el puro placer de discutir (sobre fútbol, sobre películas, sobre libros, sobre música, sobre cualquier cosa...) XDDD No sé decir hasta que punto mi comportamiento es atípico. Quizás lo hago porque no tengo primas, sólo primos, y siempre he tenido más amigos que amigas. Pero, sí, mis broncas dialécticas más divertidas siempre han sido "contra" amigos o conocidos, más que amigas o conocidas.

De todas formas, me creo que eso del rencor está sesgado. Hay discusiones y "peleas", y son distintas. Puedes tener una batalla dialéctica sin más, y es absurdo guardar rencor. Otra cosa son las broncas "serias", discusiones sobre otros asuntos, y en esas, me temo, el reparto del rencor está igualado. Hay gente más rencorosa que otra, con independencia del género. Creo. XDDD

Dídac dijo...

Precisamente: no veo a las chicas entre ellas mantener discusiones dialécticas como tú haces con tu amigo. Y las mantienes con él porque a él le encanta discutir, y tú le das cancha.

Anónimo dijo...

Efectivamente, por alguna razón, las discusiones son divertidas, los requisitos indispensables son que los dos que se enfrentan lo hagan con la misma actitud, si una de las partes se lo toma en serio no tiene gracia, y sí, discutir con la sonrisa en la cara es mas nuestro (plural masculino).

Se trata de desplegar todos los recursos que dispones para tratar de desarmar a tu rival, es un ejercicio de dialéctica y agudeza mental, no se trata de quien lleve razón, de hecho no es necesario que ninguna de las partes se crea lo que dice, se trata de ser capaz de defender tu posición con argumentos mas o menos coherentes y si además, defiendes algo que odias, mejor.

Y, por supuesto, es básico que el rival suponga un reto, bien por que te ofrece resistencia, bien por que es mejor que tú y el objetivo es ser tú capaz de presentar batalla.

Si todo esto tiene una explicación antropológica, no lo se, podría ser posible, nos vamos refinando poco a poco, ya no meamos en las esquinas, pero, para mi, el objetivo no es ganar, el objetivo es discutir.

David

PD: lo prometido es deuda.
PD2: La Verdad es una caja de huevos

Dídac dijo...

Chapó, David. Menudas risas me acabo de echar con los enlaces.

Letichan, igual que el personaje que inspira, no decepciona.

Agradecido de tenerte como lector.

rua cailín, dudando dijo...

Creo que me explico cada día peor... No discuto porque a mi amigo (XY) le guste discutir y a mí (XX) no, pero le dé cancha porque es mi amigo. Discuto con mis amigos (XYs, y alguna XX) porque a mí me encanta discutir por discutir.

No soy como las novias que ven fútbol porque al novio le gusta y hacen un soberano esfuerzo por no morirse de sueño. Yo veo fútbol (y discuto) porque me gusta, no para hmmmm dar cancha a ningún tío. XDDD

Si casi todos los especímenes de mujer con los que te has topado se comportan así (dando cancha, discutiendo con rencor...), y debe de ser así, puesto que tu generalización así lo muestra, empiezo a pensar que soy más rara de lo que creía.

sir Potato dijo...

Por fin otro lector en la sombra (o voyeur, como prefieras) que se destapa.

Que mamón, como se nota que es informático y conoce el HTML :P (a mi no me quedan los comentarios tan jugones como a el)

En cuanto a lo dicho en el comentario, que más añadir (¿alguien se atrebe a discutir con nosotros sobre si tenemos razón o no?)

Por último, que grandes recuerdos me trae el señor Hoces. No conocia su blog. Apuntado queda

Letichan dijo...

Iba a añadir algún comentario sobre el tema (no os engaño: es verdad que yo tampoco he mantenido discusiones del tipo que decís con ninguna congénere mía aunque, claro, eso no quiere decir que no vaya a tenerlas en el futuro), pero cuando he leído lo último que has dicho, Diego...
Jolín... Esto, yo, que... Gracias.
Tú tampoco.

Letichan dijo...

Sé que soy pesada y me repito, pero la verdad es que me ha hecho mucha ilusión esta entrada.

Duff dijo...

Letichan, tengamos un litigio dialéctico y que les den

Letichan dijo...

Me parece una excelente idea, aunque ya de entrada empezamos mal si estamos de acuerdo ;)