jueves, abril 17, 2008

Esos días

Salgo de la editorial furioso. No sólo no han accedido a publicar mi recopilación, sino que además me han transmitido un virus al pen drive y he tenido que deshacerme de él.

En la calle caen chuzos de punta, con vientos racheados típicos del norte, que hacen que llueva de lado. Cuando abro mi paraguas, la inoportuna ráfaga no sólo le da la vuelta, sino que desencaja una de las varillas, colocándola en la posición idónea para que yo, al intentar darle la vuelta a mi paraguas, atraviese la seta de tela y lo vuelva inservible. Con un encogimiento de hombros, lo arrojo a la papelera más cercana. Mi entusiasmo es tal que se desencaja de su soporte, y cae al suelo derramando su contenido en la inundada acera.

No sé si blasfemar o relajarme. Para más inri, me meo como si me hubiese pasado la tarde bebiendo cerveza y luego me hubiera empastillado a diuréticos. Camino hacia mi casa, porque el autobús más cercano es la uno, y todo el mundo sabe que la uno no llega nunca, y en dos minutos parece que me he zambullido en una piscina con traje y todo. Me chorrea cada mechón de pelo, y las gafas tienen tantas microgotas que no cumplen su función de permitirme ver.

Como no podía ser de otra forma, los conductores me ningunean al pasar por el paso de cebra, y el tópico del charco y la salpicadura no tarda en realizar su función.

Al sacar las llaves de mi bolsillo, resbalan en mis húmedos dedos y caen al suelo. La única que se rompe es, por supuesto, la del portal. Y Tenhime no está en casa.

Tras diez minutos de pie en mi portal, helado de frío, consigo hallar un vecino lo suficientemente caritativo para abrirme la puerta. El ascensor está averiado, y cinco pisos a pie me parecen un castigo pequeño siempre que sea el último.

Evidentemente, no lo es. Al entrar en mi casa, enciendo la luz del recibidor. En un chispazo destellante, la bombilla se funde. Empapado hasta los huesos, no pienso cambiarla, y menos con el día que he tenido. Corro al baño. Milagrosamente, mi esfínter aguanta.

Como no podía ser de otra forma, salpico fuera de la taza.

No es hasta que me tumbo en el sofá cuando descubro que está ocupado por el Viajero, que dormía completamente cubierto por una manta.
- ¡Ey!, - exclama, incorporándose de golpe y arrojándome al suelo. Caigo sobre mi bolsillo derecho, donde llevo mi teléfono móvil, y oigo un crujido nada alentador venir de él - ¿pero qué te pasa?.

Me quedo en el suelo. Alargo un brazo para coger un cojín del sofá, me lo pongo bajo la cabeza, y cruzando los dedos bajo mi nuca, respiro profundamente mientras me concentro, me concentro, me concentro en el blanco impoluto del techo.

Hoy es uno de esos días...

6 comentarios:

Dídac dijo...

Ahi me tenéis en uno de esos días
en los que nadie te coje el teléfono
y las paredes se te echan encima
Yo sé que siempre hay salida, pero
saber que todo pasa no quita
para que me sienta hecho una porquería
(EL Chojin, del que nada más sé)

Duff dijo...

Al menos es imposible que te venga la regla.

Rua Cailín dijo...

Si estás teniendo ese tipo de días, ánimo. Algo me dice que abril está siendo un mes bastante raro.
Si es sólo una creación literaria sin nada de autobiografía... XD Es divertido.

Oneyed-jack dijo...

Joder, esto tiene toda la pinta de ser un karma fatality...¿Qué habrás hecho por ahi? xD

En estos días infame yo lo que hago es darle de hostias al saco, fijo que tienes algo que desahoga, porque otra solución la veo impracticable, el mal ya está hecho.

Ánimo, que de todas formas, se anuncian anticiclones...

pd: Duff, no tientes a la suerte, incluso en la biología, impossible is nothing

ppd: en uno de los pocos días de lluvia que tenemos aquí en Malagalópolis, un conductor se desvió una vez de su camino para poder pasar or un charco y atraparme en el tsunami. Verídico, así se las gastan los kinkorros malacitanos...

rua cailín dijo...

Buh! Como es domingo y los domingos son aburridos, me gustaría presentarte un blog que ha hecho que los míos tengan un aliciente más:
Post Secret
Frank, que es el "dueño" del blog, recibe a diario postales anónimas de gente que lee su blog y que le cuenta sus secretos más secretos. De todo tipo. Recibe postales de gente contando cosas horribles como gente que sólo dice que es feliz. Alguno son tristes, otros son divertidos (jo, me acuerdo de una persona que tiraba el agua de grifo del bebedero de sus gatos y les ponía agua mineral cuando su pareja salía por la puerta, y de otra que explicaba que le contaba cosas feas a su gato de otra persona que convivía con ellos, y que por eso el gato ya no quería a la otra persona)... Cada domingo actualiza el blog, generalmente borrando la entrada de la semana anterior.
No ponen nunca publicidad (a pesar de la cantidad de visitas que tiene, y el foro tan activo), pero algunos secretos se recopilan en libros.

Y ya he offtopiqueado bastante. ^^

Letichan dijo...

Supongo que debe haber un equilibrio. No te desalientes: a cada día de ese estilo le corresponde uno en el que brilla el Sol, puedes pasear hasta tu casa y cuando llegas descubres un mensaje de la hija pequeña de Badar.