domingo, mayo 04, 2008

Dueños

¿Adónde huyes cuando la tierra es tu enemiga?
- Proverbio oriental sobre los terremotos.

Tres y veintitrés de la mañana. Vuelvo de casa de mi hermano, quien necesitaba un canguro para Helena mientras él y su señora se iban a la RABSTU (Reunión Anual de Biólogos Sin Trabajo Útil), y por supuesto pensaron en mí. "A la niña le encantan tus cuentos. Le cuentas una de tus historias, la acuestas, y para la una o así ya deberíamos haber vuelto". No podía negarme: al fin y al cabo, soy yo quien está malcriando a su pequeña. Finalmente, la pareja se quedó hasta las tres, en una sucesión de biocervezas y biodiscusiones, con bioideas y biodebates de biocosas que jamás entenderé. Y Helena, por supuesto, no se fue a la cama pronto. Lo último que debería tomar esa niña es cafeína.

Arrastro los pies hasta mi cocina, y saco una cerveza sin de la nevera. Debería buscar un sitio donde esconder de Tenhime una Grimbergen Dubbel de reserva, para días como hoy. Voy hacia mi sala de estar sin encender ni una sola luz. Mi cerveza, mi salón, mi sofá. Necesito ésto antes de irme a la cama. Quizás hasta me ponga un película. Alguna de tiros, con policías disparando en el aire o en persecuciones.

Demasiado bonito.

En cuanto me dejo caer sobre mi sofá, una bola de pelo llena de garras y colmillos cae sobre mi cara, atacándome con una fiereza inusitada, revolviéndose y lanzando zarpazos y dentelladas a diestro y siniestro. Huyo de mi oscuro atacante, tratando de quitarme la sangre de la cara mientas doy manotazos a ciegas en un vano intento de alejar la amenaza de mí.

El escándalo despierta a Landelón, quien dormía en otro de los sofás. Rápidamente, realiza un placaje digno de la NFL americana sobre la furiosa bola de pelo. Cuando logro alcanzar el interruptor, mi atacante ha huído por el pasillo, y Landelón me mira con cara de niño al que acaban de sorprender con un balón en la mano, próximo a un jarrón roto.
- Hola, Dídac...
- ¡Al próximo que invoque a Lucifer en mi salón me lo fundo! ¿Qué cojones...?
- Es Edvard.- dice el Viajero, cuya expresión está a caballo entre el "lo siento" y el "cómo se te ocurre", mientras coge mi cerveza de encima de la mesilla, la abre, y la deposita de nuevo, haciéndome un ademán para que la recoja.
- ¿Edvard?
- Es la mascota de Alithia. Me pidió que se la cuidase estos cuatro días, ya sabes, por lo de sus exámenes...
- ¿En mi casa? ¿Y qué pasa con Perro?
- No creo que haya problemas entre ellos.

Para aquellos que no lo sepan, Perro es la mascota del Extraño, quien actualmente está haciendo ingenieradas con un par de rusos cerca de Madrid. No sé que clase de bicho es, pero está a medio camino entre un hámster y un perro de las praderas. Dado que todas las cosas se parecen a su dueño, Perro ha demostrado ser un bicho hostil, arriesgado, y con un aire ciertamente amenazador. No me podía creer que pudiésemos tener a presa y depredador bajo el mismo techo sin que nada horrible ocurriese.

- ¿Por qué dices eso?
- Porque desde que Edvard llegó, Perro se ha dedicado a roer depresores linguales hasta convertirlos en una empalizada de estacas. Si al minino se le ocurre intentar algo amenazador, en lugar de decir "Me parece haber visto un lindo gatito", Perro gritará "¡Ésto es Esparta!".

Conforme hablamos, Edvard se ha subido al sofá y se prepara para saltar sobre la mesilla del salón. Un salto fácil para una raza preparada para acrobacias entre tejados, pero por alguna razón, el aterrizaje de Edvard pasa por resbalar sobre la superficie de la mesilla, tirando la cerveza y derramando su contenido por la mesilla y el suelo del salón.
- Madre de Dios...- gimo, frustrado- En verdad todas las cosas se parecen a su dueño.

10 comentarios:

duraglar dijo...

:D No entiendo absolutamente nada... pero nada nada, lo máximo que alcanzo a materializar en mi mente es la cara de Freud y lo que podria decir de esto...

Dídac dijo...

Y yo no entiendo qué no entiendes, pero nada, nada... a quien no pide explicaciones no sé cómo dárselas.

Me alegra que sigas por aquí.

sir Potato dijo...

Pues a mi me parece sublime. Me entran unas ganas de comprarme un uron, y llamarle Perro que no te puedes hacer una idea.

En cuanto a lo de juntar Freud con mascotas... Haztelo mirar Dur :P

Dídac dijo...

Si te compras un Huron, que sea con H, por favor.

Duff dijo...

a su dueño eh? Pues yo quería un hamster ruso :S o un gato de angora.

Y sobre la primera pregunta, se va al mar.

Oneyed-jack dijo...

Buena entrada chacho, me ha gustado la transición que haces del mundo real a lo imaginario, tardé varias lineas en darme en cuenta...xD

Un saludo!

Letichan dijo...

Y con tilde en la o ;)

Los hurones son unos bichos cuyo tamaño me desconcierta: demasiado grandes para hámsters y demasiado pequeños comparados con un perro o un gato.

Pobre Dídac. Últimamente lo tiene todo en contra...

Cels dijo...

me uno a sir potato!

si yo tengo una Mimosa de Benus, él puede tener un "uron".

Coño ya XD

Duneiel dijo...

Voy a mandarle esta entrada a Edu, el Niño Salao, ahora mismo :)...

sir Potato dijo...

Hagámonos fuertes Ro. A ver. ¿Tu en que diferencias un hurón de un uron?. Yo los pongo delante y no consigo distinguirlos (si exceptuamos esas estúpidas manchas de nacimiento, claro) :D