miércoles, junio 04, 2008

Celebrintimidades

El rey de Badar era dado a organizar banquetes y fiestas con la menor excusa. Eso creí durante muchísimo tiempo, porque siempre que el Viajero y yo pisábamos Badar, había una fiesta. Una noche, mientras jugueteaba con la espalda desnuda de la hija pequeña del Rey de Badar en los arrumacos que suceden a la pasión, me confesó que, en realidad, sólo organizaba esos festejos cuando nosotros veníamos.

- El Viajero ha hecho mucho por este Reino. Hay más fiestas, claro, pero ninguna es como la que celebra la llegada del Viajero.
- ¿Por lo de la bruja?
- Y el gigante. Y la invasión de los Kurganís del '21. Y la Gran Inundación. Por no hablar del Incendio Infernal del Año Maldito.
- Vale. Lo he captado. Ha hecho mucho por este país.
- A papá le gustaría nombrarlo su sucesor. Cree que es el único que puede velar por Badar a su partida.
- Pero, ¿y Yanroud? ¿E Isabel? ¿Y tú?
- Yo no puedo ocupar el trono, lo sabes.
"Oh, sí, claro que lo sé. No eres una princesa"
- Y Yanroud... ya sabes que papá y él no se hablan desde...
- Eso sigue dejando a Isabel.
- Que ama al Viajero.

Y es cierto que lo ama. Y lo odia, a partes iguales. Bastaba con mirarla. Cada vez que giraba la cabeza, era para buscar el sombrero de Landelón entre la alta sociedad badariense, reunida en el Palacio de Mármol. Sólo el mejor de los consejos, susurrado de boca a oído por su hermana, había evitado que lanzase una vez más a los capas plateadas contra el Viajero nada más conocer su presencia en el reino. Quién iba a decir que la princesa, quizás la mujer más poderosa del reino tras la muerte de su madre, iba a envidiar la posición de una pequeña niña, apenas mujer, que caminaba al lado del Viajero en todo momento.

- ¿Y no es peligroso tener a Alithia aquí, con Isabel siguiéndote el rastro?
- Oh, vamos. ¿No la creerás capaz de...?
- No. Pero me parece... falto de tacto el restregárselo por sus reales narices.- Vuelvo a mirar a la princesa de Badar. Una vez más, estaba deslumbrante.- Y qué narices, por cierto. ¿Has visto su velo?
- Sí, pero no me he fijado mucho. Tenía otras cosas a las que mirar- añade, mirando a los ojos a Alithia, quien se sonroja repentinamente y baja la vista, visiblemente avergonzada.
- Oh, vamos. Deja de incomodar a la niña. En privado, le dices lo que quieras. Pero aquí, delante de todos... Sabes que es muy tímida, la pobre.

Entre las figuras presentes, se hallan visitantes de reinos vecinos o amigos a Badar. El duque de Benus se había disculpado por no acudir, pero había mandado a su primogénito con su primo, aunque no había manera de diferenciarlos. Nadie de Neral podía venir, porque Elisa estaba ocupada con la reconstrucción de la capital. Landelón se había encontrado con antiguos compañeros de la guerra de Kumei, y se los había presentado a Alithia, para más sonrojo de la pobre, ya que los viejos soldados tuvieron la educación de elogiarla delante del Viajero, mientras le guiñaban el ojo pícaramente. Pero lo sorprendente fue que, entre el mar de cabezas con sombrero, pamelas y tocados, apareció como la punta de un iceberg el rostro del Extraño, apartando con toda la delicadeza que era posible a la gente que se cruzaba en su camino mientras avanzaba hacia nosotros.

- No esperaba verte aquí. ¿Cómo no has avisado?- le pregunto al Extraño.
- He llegado esta mañana. Me he pasado el día entero durmiendo. El transporte es una mierda, y más si lo tengo que compartir con el hombre del piano.
- ¿Ha venido también?
- Toca ante el Rey dentro de unos veinte minutos. Ya sabes. Galas, cosas importantes...
- ¿Y tu corbata?.
- Yo no llevo corbata. No es eficiente.
- Dí que sí - confirma el Viajero.
- Ni pañuelo, si no es para sonarme los mocos.
- Lástima. No tienes ni idea de lo que les gusta a las chicas.- Landelón lanza una sonrisa a Alithia, que se está sirviendo el ponche con tanto cuidado que cualquier observador distraído pensaría que manipula nitroglicerina.
- No necesito un pañuelo para eso.
- Tú lo que tienes es envidia.
- Y filtro de edad.

Landelón se retira con las orejas gachas hasta la mesa donde está su jovencísima amante, y cogidos del brazo se hunden en el mar de invitados. Ahora que estamos solos, me giro hacia el Extraño, y le señalo con un dedo amenazante.
- Tú no has venido por nosotros. ¿Qué te trae por aquí?
- Diana Laguna.
Es como si supiese que se lo iba a preguntar. Teniendo en cuenta que es el Extraño, no me extraña. Espero los cuatro segundos de rigor antes de que me lo explique, pero permanece con la vista clavada en mí, como esperando que haga la pregunta siguiente. Supongo que, dentro de su cabeza, está escrito el guión de nuestra escena, y está esperando mi frase resorte para que él suelte su parte del diálogo.
- Venga, va. ¿Y quién es Diana Laguna?- trato de que la frase suene lo más sintética y postiza posible. Él no parece inmutarse. Quizás también se lo esperaba.
- Ahora verás. Canta ante el Rey dentro de unos... veinte minutos.

3 comentarios:

Dathtato dijo...

Sólo decir q de mayor quiero ser como el Extraño. (Salvo x el filtro d edad, q en lo referente a féminas, bastant mal están las cosas en pamplona [quien no haya estado aquí no sab q ns reproducims x esporas] como para quitar probabilidad d éxito).

Sólo añadir q dsd q estoy cn fiebre (hará ya un par d días) soy cada vez más consciente de la estupidez d mis palabras y menos de la inteligencia del mundo, supongo q el pirógeno andígeno (busquen en el MERC para más información o en la wikipedia si no ls interesa la seriedad de la fuente) ha obrado en mi la clarividencia y la sinceridad.

Ser Landelon, sólo deciros que si no os dejan jugar en primera es normal q jugueis en alebines, sólo x un "no" no vais a dejar d jugar, vdad?. (No es la primera vez q digo esta frase esta semana...)

Alethea dijo...

Adoro la imagen de la niña apenas mujer que dibujas, cogida de la mano del viajero. Me recuerda mucho a la foto que tienes de fondo de pantalla, misteriosa y hechicera, y a la vez con una luz de inocencia permanente. Muy real.

Dídac dijo...

Alithia tiene su inspiración real, como el Extraño, Largoyconunavocal, Inés, Irene, Yanroud, el hombre del piano, el propio Dídac, Aayla... todos los personajes de esta historia.

Bienvenida, si estás para quedarte. Si no, un placer haberte tenido entre nosotros.