miércoles, julio 02, 2008

Despertaciones

Alithia miraba al Extraño desplomado en el sofá con gesto de curiosidad. Luego cogió un palillo chino de encima de la mesa y le dio un par de golpecitos. Tap tap. No se mueve. Tap tap. ¿Estará muerto?.
- Déjale, Alithia.
La niña me mira sonriente. Landelón dijo que tenía dieciocho años, pero con esa carita de inocencia, uno podría decir que tiene catorce. No me ha dicho una sola palabra desde que la conocí. De hecho, no ha dicho una palabra en ningún momento, pero sus ojos parecen hablar por ella. Cierto es que, en ocasiones, es difícil de entender, pero ¿qué mujer no lo es? Incluso las que hablan son complicadas.

Tap tap. Tap tap.
- No, en serio, Alithia. Déjale.
El Extraño lleva muerto en el sofá cama desde ayer al mediodía. Vino a mi casa, y me dijo "Me voy a hacer ingenieradas. Cuídame a Perro hasta que vuelva", me dejó la jaula con su bicho, y se fue. Volvió treinta y tres horas después. Al abrirle la puerta, dijo "Ya he vuelto, sí, tan pronto, y no, no he dormido desde que me fui", se tambaleó hasta el sofá, y se derrumbó sobre él como la segunda torre del World Trade Center.

Cuando Alithia se despertó, vagó por mi piso en su camisón de seda lleno de florecitas, como un alma en pena que se hubiera extraviado y hubiese pasado un tiempo atormentando a una comuna hippie en Ibiza, antes de la invasión alemana de los ochenta y los noventa. Después de un rato de estar revolviendo en mis estanterías, leyéndose cada pliego de folios arrugados donde había abocetado algún relato o novela, le pudo el aburrimiento, y se dedicó a molestar al Extraño, que no se movía por mucho que le clavase el palillo.

Tap tap.
- Alithia... que se va a enfadar...
Tap tap.
- Te lo advierto.
Tap tap... tap.

El Extraño se incorpora de repente, con el puño en alto y los ojos desencajados en la mirada de un demente. Alithia abre la boca y salta, tratando de escapar del enloquecido ser que se abalanza sobre ella gruñendo como un animal. Alithia se esconde detrás de mí y me abraza aterrorizada, cuando yo grito.
- ¡Eh, Extraño! ¡Para!
Él parpadea y me mira, como si fuese la primera vez que es consciente de su entorno. Baja el puño, mira al sofá, y vuelve a girar la cabeza hacia mí y Alithia.
- ¿Me habéis despertado?
- Eso parece.
- Es que estaba soñando algo, y...
- ¿Qué soñabas?
- Soñé que me dormía y me despertaban, y luego me volvía a acostar pensando "Al siguiente que me despierte le arranco la cabeza"...

9 comentarios:

Dathtato dijo...

Moraleja: No dejes jugar a las NIÑAS con los palitos que si no arrancarás cabezas (últimamente es un deporte bastante extendido y sobretodo cuando unes el concepto de niñas)

PD: "Vuelve Erodes vuelve..."

PD: Nunca subestimes el poder del aburrimiento....ni la estupidez humana.

Duff dijo...

Soy fan de ese comportamiento absurdo tocapelotas. Da momentos de gozo infinito inexplicables e ininteligibles para algunos.


Advertisements suck Didac.

Amarthcaran dijo...

Si el extraño es el extraño, algo de extraño tendrá su comportamiento,¿no? Tendriais que haber avisado a Alithia de ese pequeño detalle,jejeje

Dídac dijo...

Tato: Dídac llama a Alithia niña por su aspecto físico. Hasta Landelón tiene un límite, que es la mayoría de edad

Amarthcaran: Hay tantas cosas extrañas en el Extraño...

Duff: Advertisement sucks? I can't see any...

Cerealkiller dijo...

Diego, lo sé, más GENTE DE LA Q CREES lo tiene. ^^ .

Lo q no sé es xq nadie le romp ls palitos... son tan molestos y ls q ella cog tb claro...

Alethea dijo...

Ajena a las puñaladas que os mandais, dejaré aquí escrito mi comentario:
Yo hubiese reaccionado de forma muy parecida... o me despiertas con amor, o atente a las consecuencias

Cels dijo...

me recuerda a los comentarios que surgieron en la lista de Asorr:

"el que me despierta para apuñalarme por la noche lo ahostio dentro y fuera de partida"

Dídac dijo...

Veinticuatro horas de roleo, pero sólo para lo bueno, ¿no?. Si quieres VIVIR tu personaje todo el fin de semana, arriésgate a MORIR en él TODO el fin de semana.

Letichan dijo...

Pues la verdad es que aquí tengo que darle la razón al Extraño...