sábado, julio 05, 2008

Secretuelos

- Se la debes, Viajero.
- ¿Y en qué van a cambiar las cosas?
- Ella se sentirá mejor.
- ¿De verdad lo crees?
- Y es posible que quiera decirte algo.

El Viajero se me queda mirando, extrañado. Su ceja izquierda se eleva, poco a poco, en una expresión de sorpresa superior a su parpadeo habitual de "sé que me quieres decir algo pero no sé qué". Antes de que se le desencaje la mandíbula, decide darme una pista.
- ¿No... lo sabes?
- ¿El qué?
- Alithia es muda.

Vale. Eso explica muchas cosas, como el hecho de que no la haya oído articular palabra en todo este tiempo. Pero sigue sin cambiar las cosas.
- ¿También es sorda?
- No.
- Pues le sigues debiendo una disculpa. Ella no sabía nada de Fátima, ¿verdad? -El Viajero sacude la cabeza- Pues ahora vas y se la cuentas. Entera. Le cuentas cómo os conocisteis, cuando se quiso casar contigo, cuando juró matarte, cuando casi lo consigue, la tregua, la joya en la caja de cristal, todo.
- Pero...

Le sostengo la mirada trece segundos. Más que suficiente para que se dé cuenta. Con un suspiro, va hacia el sofá donde Alithia le espera. Desde que el Viajero llegó, se abrazó a un cojín y se atrincheró tras una manta en la esquina de mi salón, de la misma forma que los perros se esconden bajo la mesa cuando hay tormenta. Esperaría a que pasase todo y luego volvería a ser la niña callada y risueña que es siempre. Pero ahora Landelón va hacia ella, para darle la razón y la disculpa que se ha ganado.

- Oye, ¿por qué no me lo contaste?
El Extraño se encoge de hombros.
- Pensé que te darías cuenta. Me equivoqué. Será mi lado femenino.
- ¿Y por qué es muda?
- Landelón dice que le robaron la voz.
- ¿Como a La Sirenita?
- ¿Qué ocurre? ¿Que no existe problema en el mundo que no le haya pasado antes a una princesita de Disney?
- No, yo quería decir que...
- Ya, ya. "Pobres almas en desgracia"... Anda, ve con el Viajero, a ver si los tres juntos hacéis un musical, y me dejáis en paz un rato. Me voy.
-¿Ingenieradas?
- Mujer.

Cuando cierra la puerta, me doy cuenta del silencio sepulcral que hay en mi casa. Al mirar hacia Landelón, veo que tanto él como Alithia siguen mirando hacia donde estaba el Extraño, con la cara congelada y los ojos desorbitados. ¿Mujer? ¿El Extraño? Esto sí que es algo sorprendente. Landelón y Alithia han pasado a mirarme, pidiendo una explicación con un silencio extremadamente prolongado, que me hace sentir incómodo y necesitado de una planta rodadora que pase por el fondo de la escena. Al final, soy yo el que estallo.

- ¿¡Qué!? ¡Yo ni siquiera sabía que no podías hablar! ¿Cómo pretendes que sepa algo de ésto, ahora? ¡Podríais ser vosotros los que me contáseis algo a mí, para variar!

5 comentarios:

Dathtato dijo...

Sólo puedo empatizar montones y montones con el viajero...y cómo se siente...es tan real...

Duneiel dijo...

Además hay otro pequeño... detalle. No hemos hablado de cómo me pagarás. No se puede recibir sin dar nada a cambio...

Pero yo no tengo nada que...

¡No es mucho lo que pido! Lo que quiero es... tu voz.

Pero sin mi voz, ¿cómo...?

¡Eso no importa! ¡Te ves muy bien! No olvides que tan solo tu belleza es más que suficiente... ¡Ja! Los hombres no te buscan si les hablas, no creo que los quieras aburrir. Allá arriba es preferido que las damas no conversen a no ser que no se quieran divertir. ¡Verás! Que no logras nada conversando, a menos que los pienses ahuyentar. ¡Admirada tu serás, si callada siempre estás! Sujeta bien tu lengua y trunfarás...

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Pobre Alithia, siendo confundida con una niña y sin voz para defenderse (menos mal que puede lanzar amenazas con la mirada, jajaja). ¿Quién fue el malvado que se quedó con su voz...?

Syg dijo...

Hummm... Un blog interesante xDDD (sí, por fin he vencido a la Madre de todos los Vivios...)

P.D: Farolillos de paladín!!! La mitad hechos con su armadura y la otra mitad con sus huesos xD

Adriana Lara dijo...

y sin voz hay que aprender el idioma de los ojos y los dedos y los brazos y los pasos y yyyyyy

Duff dijo...

Cuando una mujer que tiene mucho que decir calla, su silencio ensordece.

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