sábado, agosto 16, 2008

Silenciosidades

Los que dedicamos nuestro tiempo libre a ensuciarnos los dedos de tinta o machacar los botones del teclado en un intento de escribir algo que merezca la pena ser leído, solemos decir que mil palabras pueden llegar a ser mejores que una imagen. Lo que no se suele decir, valga la ironía, es que un silencio puede decir muchas cosas.

Esto es indudablemente cierto. Pero sólo para el que sepa escucharlo.

Alithia me mira, sentada en mi cama. No sé cuanto tiempo lleva ahí, con los brazos alrededor de las piernas y la barbilla sobre las rodillas, observándome mientras tecleo y tecleo, y no diciendo absolutamente nada.

Y no. No se me olvidaba que era muda.

En este caso, su silencio es de lo menos comunicativo. La mirada, los gestos, la actitud en general de la joven llega a ser bastante explícita de su estado anímico, sus intenciones, deseos o incluso preocupaciones. Pero desde hace un par de días, la pequeña no parece pensar en nada. Al principio lo asocié con su desengaño con Landelón, y con la partida de éste. Luego pensé que echaba de menos a su familia, y le propuse volver a Inglaterra, pero ella rechazó la oferta. Le ofrecí libros de mi biblioteca, y en respuesta sacudió la cabeza amablemente. Al final, pensé que tenía hambre.

Ahora tengo bizcocho para dos semanas, y lo que falta me lo he comido yo, principalmente. Además de la voz, Alithia parece haber perdido la mirada en algún punto entre mi nuca y mi pantalla. Podría ofertarle un penique por sus pensamientos, como dicen los ingleses, pero no serviría de nada, no por falta de voz, sino por timidez.

Y mientras los dos continuamos en silencio, con el único sonido del tableteo de mi teclado llenando el espacio que hay entre los dos, me llego a preguntar cuántas cosas me estaré perdiendo por no saber escuchar la nada más absoluta que dice Alithia. Y por ende, cuántos silencios no sabré escuchar, cuántas cosas no se dicen y me las pierdo por no entender, por no ser más observador y menos evidente. Envidio la capacidad de observación del Extraño, y la habilidad de Landelón para saber en qué está pensando la persona que tiene enfrente.

Me llego a preguntar si fue por eso que Tenhime se fue. Si es por eso que no puedo atrapar a la hija pequeña del Rey de Badar. Me siento en la cama, al lado de Alithia, y la abrazo con fuerza, quizás en un intento de explicarle, en su idioma, que no me estoy enterando de nada. Cuando gira la cabeza, sonriente, sus ojos dicen por fin algo que yo puedo entender.
Vamos, pequeña. Comamos algo de ese bizcocho.

No sé qué querías contarme, y quizás nunca lo sepa. Pero al menos trataré de escucharte siempre que quieras no decirme nada.

2 comentarios:

Rua Cailín dijo...

¿La timidez para ofrecer peniques por pensamientos es tuya o de Alithia? Puede parecer un punto trivial (que lo es, además), pero me intriga. (Me hicieron rara e inequisitiva...)

El silencio (el propio, el ajeno y el ambiental) es bueno, aunque me parece dificilísimo interpretar los silencios de los demás. Quizás porque me hicieron rara, inquisitiva y charlatana.

No sé, me da demasiada pena Alithia, porque la privación de voz me parece de una crueldad extremada. La Sirenita perdió su voz por unas piernas, ¿será el caso de la pobre muchacha? Espero que no, me parece demasiado horrible. No sé, convertirse en otra cosa y perder la voz, todo por adecuarse... ¿No te parece una cosa horrible? Creo que me gusta demasiado jugar con las palabras como para considerar siquiera pagar ese precio. Por nada, además, por muy agradable que sea el príncipe... Hmmm.

Y es que la voz es algo más que emitir sonidos, cantar, hablar. Perder la voz puede ser la peor de las torturas. Las palabras no son sólo palabras, son la medida que usamos para definir el mundo. Las palabras son buenas en si mismas.

Dídac dijo...

La timidez es principal, pero no exclusivamente, cosa de Alithia. No se pueda decir que le guste hablar de sí misma, precisamente.

Y por esa misma razón, aún no le he preguntado cómo perdió la voz. No se me ocurre cómo podría explicármelo.

Tendré que esperar a que Landelón vuelva.