sábado, noviembre 29, 2008

Fantasmaradas

Cuando me tumbo en mi cama, el fantasma de la hija pequeña del Rey de Badar se sienta a horcajadas sobre mí y deposita su espectral y vacuo beso sobre mis labios.

- Te echo de menos- le digo a mi alucinación.
- Y yo a tí.- contesta, riéndose- ¿Por qué no vienes?
- Porque no me querrías si fuese. No me quieres, hija de reyes. Para tí soy un sueño, un pudo ser, una promesa de otro tiempo. Un lo dejé escapar, un en otra vida será.
- ¿Y qué soy yo para tí, entonces?
- Eres... lo que me queda de lo que yo era. Una pérdida que no superaré, no porque no pueda sino porque no quiero. La vida que quise tener sólo la podía tener contigo. Eres la prueba de que no podré tener lo que quiero.
- Hablas como el Hombre del Piano. ¿Qué fue de mi alegre Cuentacuentos, que me seducía con historias lejanas de países exóticos?
- Quedó atrás. Murió. O quizás sigue aquí, no sé. Supongo que se me acabaron los cuentos en algún momento.
- ¡Pues busca más! ¡Lee! ¡Escríbe!
- No. No sirve para nada. Quiero que vuelvas a mis brazos, sentirme cómodo y seguro como cuando estaba contigo. Tengo que dejar a un lado al hombre que no pudo estar contigo, al que Tenhime abandonó, y regresar a ese estudiante que Landelón encontró una vez borracho sobre el césped de Yamaguchi. Pero estoy cansado.
- No puedes estar cansado de ser tú mismo. Sólo necesitas un cambio de aires, necesitas frenar y volver a encontrar al Cuentacuentos. Aprende a quererte, como le dijiste a Diana Laguna.
- Yo nunca le he dicho eso a Diana Laguna.
- Pues ahora tienes la oportunidad.

Su voz traviesa se desvanece, como toda su etérea figura, ante mis ojos. El chocar de nudillos contra la puerta de mi casa me saca del sueño, y me incorporo sobre mi cada de un salto, con el corazón acelerado. Al otro lado de mi entrada, Largoyconunavocal me espera, ocultado con su cuerpo a una figura encapuchada, con un sombrero exageradamente grande y el rostro oculto por una bufanda y unas gafas de sol.
- Pasad. Le prepararé un té a Diana Laguna, si quiere.
- ¿Cómo sabes que ella...?
- El fantasma de Navidades Pasadas...

martes, noviembre 25, 2008

Gepeesesinatos

El Extraño entra echando bufidos en el bar, y se abre paso a grandes zancadas hasta nuestra mesa, a la vez que el Viajero y yo nos aferrábamos a la silla en previsión de la tormenta de improperios que se aproximaba. Largoyconunavocal, que en esos momentos estaba cerca de la puerta, se asomó a la calle y, palideciendo, dejó su copa encima de la barra y salió corriendo con expresión horrorizada.

- ¡Cerda puta del demonio, hija de una hiena, chisme fornicante mamavacas cerda con voz metálica, cabrona a base de ceros y unos que me tienes hasta los huevos de tu monólogo asqueroso!
- Qué, ¿un mal día?- dice Landelón.
- Es mi gepeese. ¡Está intentando matarme!
- Oh, venga- intervengo- seguro que no era más que un error en la ruta.
- No, no, lo ha intentado varias veces: me mete de cabeza en caminos cerrados o a medio construir, me dice "gire ahora a la derecha"-el Extraño imita la metálica voz femenina del cacharro con bastante acierto- ¡y a la derecha no hay nada, salvo un vacío de diez metros!

La gente del local comienza a salir afuera, primero poco a poco, pero luego con más frecuencia, con una mezcla de curiosidad, miedo y urgencia. Entran y salen, con el móvil en la mano, llamando a familiares, amigos, , DYA, 112, y al SAMUR. Piden agua, servilletas, cojines. Cada vez aparece más y más gente necesitada. No es hasta que empiezan a traer al interior del local a los heridos más leves y se escucha el eco lejano de las sirenas de las ambulancias cuando hago la pregunta perniciosa del momento.

- ¿Qué ha ocurrido, Extraño?
- Viniendo hacia aquí, justo al inicio de la calle, me ha dicho "Siga conduciendo por la carretera". Menos mal que me he salido y he venido conduciendo por la acera. A saber qué trampa traicionera me estaría preparando ese ingenio del mal...

lunes, noviembre 24, 2008

La Justicia del Rey

- ¿No lo comprenden? ¡Este hombre va a unirse a la Guardia de la Noche!
- Puede. Pero no ahora.

Cada paso del caballo hacía que todo el cuerpo de Davenfor ardiese de dolor. Las atenciones de los torturadores de Lord Arryn lo habían dejado repleto de cortes y morados, y tenía dificultades para cabalgar desde que se había pasado el efecto de la leche de amapola que el maestre de Lyonel Caron le había administrado. A su alrededor, el enviado de la Hermandad del Muro y el caballero con la enseña de la casa Targaryen continuaban con su fútil discusión.

- Pero Lord Arryn prometió...
- Lord Arryn ya no está en condiciones de prometer nada a la Guardia, salvo su propia vida.

El comentario hizo sonreír a Davenfor, pero en el preciso instante que lo hizo sintió punzadas de dolor en los carrillos magullados. Estaba convencido de que una muela se le movía, y notaba aún sabor a sangre en la garganta. Así que Lord Arryn había sido enviado al Muro... las noticias volaban en Poniente. Después del ultraje que había cometido, el continente entero se levantaría en armas. Casi debería agradecérselo. Cualquier Lord de Poniente que conociese los hechos sucedidos en Cantonocturno comenzaría a dudar en la legitimidad de Daeron el Débil en el Trono de Hierro, sobre todo después de que su nombrada Voz violase las leyes de la hospitalidad, la costumbre del matrimonio y se enfrentase abiertamente al Banco de Braavos y a la Fe de los Siete. La causa de Fuegoscuro le debía mucho a ese hombre... aunque yo haya salido perdiendo. Un mes en el Muro, no más. Lo que la Voz de un Rey ha hecho, un verdadero Rey puede deshacer.

- Entonces, este hombre...
- En principio, viajará junto a su mujer, la princesa Aelan, hasta Desembarco del Rey, donde el propio Daeron aclarará todo ésto. También se llevan a Lothston, acusado de traición y de asesinato. Mató a Lord Manning una vez acabado el juicio de los Siete, por lo visto. Oh, y creo que a Lord y Lady Boggs junto con Ser Zecce Sunglass, para aclarar el apoyo del último al alzamiento de los Crabb en Punta de Zarpa Rota. Va a ser toda una comitiva. El príncipe también se lleva a su prometida a Desembarco. ¿Sabíais que quería casarse con un dorniense? Además con Ser Hal Dayne, ese bandido.

Junto a su mujer. Ha dicho "junto a su mujer". Davenfor quería reír y gritar al cielo. Lord Arryn en el Muro, y Lothston aún vivo, sin duda eran buenas noticias. Con los Boggs manteniendo a raya a Sunglass y Manning muerto, Viserys no podría hacer nada para impedir a su hermana evitar su matrimonio con Hastwyck. Con un poco de suerte, Azuro y Larissa ya estarían de camino hacia Braavos y los barcos contratados por la madre de Lord Boggs y Lady Bracken traerían a los ballesteros myrienses que allí esperaban.

- Con todo respeto, Ser, eso no me importa. La Guardia no toma partido, pero somos pocos, y necesitamos a todos los hombres que Su Majestad pueda darnos. Este hombre...
- Dejad de llamarle así. ¿Acaso no sabéis quién es? Puede que sea un traidor, o un emisario de Braavos, aunque posiblemente sólo es un primo que la Princesa Aelan ha interpuesto en el camino para no casarse con Hastwyck ahora que el Príncipe Viserys ha sido secuestrado. Este pequeño bastardo sarcástico,- dijo el caballero, palmeando con sarna la espalda de Davenfor con un guantelete de acero, provocándole un ardiente dolor en el pecho- éste es Davenfor Rykker, el Exiliado.

Davenfor cogió aliento para que su voz fuese más que un susurro saliendo de sus labios partidos.
-Targaryen. Davenfor Targaryen, si no os molesta, Ser.
Volvió a sonreír, sin importarle cuánto le costase. Lo había logrado. La guerra estaba en marcha.

miércoles, noviembre 19, 2008

Destinos: No tienes corazón

Cortesía de Café Quijano, con Joaquín Sabina

Si quieres,
te cuento los cuentos que tu me contabas
Si quieres (mujeres),
te escribo una lista con nombres y camas
Si quieres,
me sigo creyendo que fuiste una santa (anda ya!)
No tienes perdón
Como tienes la poca vergüenza
de entrar en mi casa
Como tienes valor de llamar por la noches
a ver que me pasa (que guasa!)
Como tienes la lengua tan larga y la risa tan falsa,
No tienes corazón (no, no tienes corazón)

Y mírame a la cara y atrévete a negarme
que conoces tantas camas como historias que contarme;
mejor no des detalles, prefiero que te calles
que me evites que te halague con piropos y verdades

Tuviste, muy poco respeto y poco cuidado,
hiciste que fuera el payaso en tu circo privado,
dejaste un imbécil muy grande en mi frente pintado,
No tienes perdón
Ahora entiendo el afán por viajar con tu hermana a La Habana
o las cenas aquellas con tus compañeras una vez por semana
y los viejos amigos y algún con tu primo que ya peinan canas
No tienes corazón (no, no tienes corazón)

Y mírame a la cara y atrévete a negarme
que conoces tantas camas como historias que contarme;
mejor no des detalles, prefiero que te calles
que me evites que te halague con piropos y verdades (bis)

Y me debes año y medio, mucha sangre tú me debes
y tu culpa es mi remedio, sean benditos tus deberes

Y mírame a la cara y atrévete a negarme
que conoces tantas camas como historias que contarme;
mejor no des detalles, prefiero que te calles
que me evites que te halague con piropos y verdades (x3)

lunes, noviembre 17, 2008

Mundelismos

- ¡Mundele, mundele!, le gritaban.
El Viajero estalla en una carcajada seguida de incontenibles ataques de risa que se escapan de su boca como el agua que se desborda de una presa. El Extraño y Yanroud esbozan ambos sonrisas amplias, disfrutando de la anécdota que contaba Landelón. Por primera vez, yo era el que tenía un rictus de sonrisa leve en el rostro.

Landelón, que siente una predilección especial por jugarse el cuello, había decidido ir al Congo ahora que estallaba un nuevo conflicto armado por allá. "Mira, Dídac, Kumei era bonito antes de la guerra y lo es después. La guerra lo arruina todo, pero hay cosas que perduran hermosas". Quizás debido al que el Extraño me hacía gestos de prevención, detecté la mentira en su voz. No iba al Congo por su belleza.

Cuando volvió, trajo fotografías de los lagos que hay por allá. De los niños, que acuden a mansalva detrás de los blancos que caminan por allá, completamente fuera de hábitat. De los guías que no enseñan nada especial pero te cobran por enseñártelo, de la gente que ríe, que habla, que enseña y que muestra, gente que lo veía como un dólar con patas, sombrero y pañuelo, y gente que quiso caminar a su lado sólo por el placer de hacerlo.

Pero sobre todo, me trajo fotos de mi primo.

Sé que no hablo mucho de mi familia, pero en esta ocasión es distinto. Mi primo es médico. No sanador, ni curandero, ni nada de eso. Es médico con todas sus letras, y actualmente se encuentra en el Congo colaborando donde le dejan, llevando un pseudo hospital, manejando un grupo de diabéticos como buenamente puede y soportando la corrupción (la congoleña, y la de las organizaciones internacionales que pululan por allí con diferentes intereses, económicos la mayoría de ellos) mientras trata de hacer lo que en él es casi un talento: hacer feliz a la gente.

Landelón, preocupado por mí, sabía que estaría al tanto de las noticias del Congo por si mencionaban algún ataque a un hospital. Decidió pasar por allá y asegurarse de que mi primo se encontraba sano y salvo (y nunca mejor dicho). Este pequeño gesto vino acompañado de fotografías donde se veía reflejado, más delgado, más moreno, el sanitario de la familia. Le acompañaba su novia, cooperante también, en compañia de la cual yo tenía la certeza de que mi primo se encontraba seguro.

Y pese a que agradecí el gesto de Landelón, había resultado totalmente innecesario: yo sabía que mi primo estaba bien. Era un sentimiento estúpido, irracional, que deseaba cierto por pura acumulación de fe.

Mi primo es tan bueno que hasta el mayor tirano lo consideraría la Gallina de los Huevos de Oro, y lo conservaría vivo para poder aprovecharse de él.

sábado, noviembre 15, 2008

Reincidentes

- Oye, Viajero- oigo, desde mi cocina con acústica para marujas, que empieza a decir el Extraño- ¿Alguna vez te has prometido no cometer el mismo error dos veces?
- ¿Como, por ejemplo, no volveré a escribir "Os mando un email" con una hache antes del "Os"?
- Más bien del estilo de "no volveré a enamorarme", o "no volveré a acercarme a ésta, que siempre me termino acostando con ella y eso termina por liar las cosas?
- ¿Termina por liar las cosas?
- Significa empeorar.
- No, si eso lo suponía. Bueno, no estoy seguro. Más de una vez me he prometido no volver a un país determinado porque mi recuerdo no era todo lo bueno que cabría desear, pero en alguna ocasión he pasado de vuelta por ese mismo sitio, y descubrí que una serie de catastróficas coincidencias que me habían dado una mala impresión. Lo malo de las primeras impresiones, es que no tienes una segunda oportunidad.
- No me terminas de comprender. Cometes un error. Te prometes no volver a cometerlo. Y lo vuelves a cometer. Y te vuelves a prometer no cometerlo, y así sucesivamente hasta el infinito.
- Te quedan entonces dos soluciones. O dejas de prometértelo y lo asumes, o te dejas de acercar a Inés.
- Ah, o sea que ya te lo ha contado.
- A mí sí, pero a Dídac no.
- ¿Y no deberíamos contárselo?
- Si aun no nos ha escuchado, y no entra dando bufidos en cinco minutos, deberíamos, sí.

De repente, el que tiene una duda soy yo. ¿Debería entrar echando bufidos y pidiéndo explicaciones, o espero esos cinco minutos haciéndome el tonto?

domingo, noviembre 09, 2008

Jana y el Amor

Cuenta Landelón que, según la teoría de Jana (parte de la Palabra de Murphy), en el amor, la mujer nunca consigue lo que espera y el hombre nunca espera lo que consigue.

Me comencé a preguntar, a raíz de ésto, si entonces existen dos ópticas vitales: Aquella concentrada en conseguir cosas, y aquella otra centrada en esperar conseguir cosas.

Quizás el mayor problema sea que en una te enfrentas a la desilusión, mientras que en la otra te enfrentas a la sorpresa... sea ésta buena o mala. El Viajero suele decir que el secreto de la felicidad se encuentra en mantener tus expectativas bajas, pero nunca antes había hablado de no tener ninguna expectativa en absoluto.

martes, noviembre 04, 2008

Comiteología (I)

.- Comentario de Kennedy sobre los comités:

Un comité lo constituyen doce personas haciendo el trabajo de una.

.- Comentario de Kirby sobre los comités:

Un comité es la única forma de vida que tiene doce estómagos pero carece de cerebro.

.- Comentario de Heras sobre los comités:

Si quiere que algo se haga, designe un hombre. Si quiere que algo no se haga, designe un comité.

.- Undécimo mandamiento

No comitirás.

lunes, noviembre 03, 2008

Libidinecesidades

En el ambiente flotaba un dulzón olor aromático a fragancias que se consumían lentamente en braseros de bronce pulido, despidiendo delgadas y ondulantes columnas de humo que se elevaban hasta perderse entre las telas de seda que pendían del techo. Música exótica de instrumentos desconocidos para mí marcaban el ritmo que seguía una hermosa joven para ir despojándose de sus prendas, una a una, de forma sensual y provocativa, mientras un grupo de machos humanos en celo desatado vociferaban y arrojaban brillantes monedas a los pies de la bailarina.

Era evidente que, de los cinco que habíamos entrado, tres nos encontrábamos manifiestamente incómodos. Encontraba razonable que Landelón, siendo el vivalavida que es, frecuentase esta clase de locales, pero el hombre del piano y yo no éramos precisamente unos expertos en el submundo de clubes de moral distraída. En cuanto al Extraño, nunca lo había visto tan fuera de su sitio. Parecía sudar por cada poro de su piel, y no paraba de rascarse la nuca, como para arrancarse el raciocinio a base de erosión.

- Eh, Extraño... ¿Estás bien?- pregunta el Viajero, sin apartar los ojos de los pequeños pechos de la bailarina, recién descubiertos tras un gesto de elegancia incomparable mediante el cual se había desprendido de la última tela semitransparente que los cubría.
- Claro- responde, la ironía cortando el aire como una cuchilla de afeitar- pero dime, Viajero, ¿por qué has tenido que traerla a ELLA?

Abriéndose paso a empujones entre el rebaño de testosterona, Inés se pone en primera línea de la danza y comienza a lanzar gritos de entusiasmo entremezclados con las frases más obscenas que jamás podría imaginar salir de la boca de una mujer. Finalmente, cuando a la bailarina no le queda más que el velo puesto, se retira entre bambalinas, e Inés, jadeante, se reincorpora al grupo.

- Waaaaa... ¿habéis visto eso?- Dado que no sabemos si se refiere al baile o al espectáculo que ella ha dado, no contestamos con otra cosa que un asentimiento general de cabezas.- Porque soy enteramente heterosexual, que si no esa chica estaría en peligro ahora mismo...
- Ehm... ¿Inés?
- ¿Sí?
- ¿Eres plenamente consciente de lo que estás diciendo?
- Mira, Cuentacuentos. Que no me guste acostarme con una mujer no significa que desconozca los entresijos de la sensualidad y el erotismo, ¿sabes?
- No, no, si yo...
- Así que no me vengas con eso de "yo tengo pene, estoy más capacitado para decir qué es atractivo y qué no".
- Pero si yo sólo...
- ¡Me da igual! ¡Te callas, y lo asumes! ¡Y vente conmigo a gritarle guarradas a la siguiente que salga, hombre, que parece que lo de Tenhime te tiene castrado!

Mi mirada vaga entre mis así llamados amigos en busca de refuerzos. El hombre del piano me ha abandonado, tomando asiento con su habitual pose de cansacio, y parece estar encargándose un whisky. Landelón sonríe, enviándome un "tú te lo has buscado solito" desde sus ojos ambarinos. Y el Extraño se rasca la nuca, mientras asiente con la cabeza. No sé si quiere decir que yo tengo razón y él lo sabe, o que Inés tiene razón, y yo debería saberlo. La mano de Inés se cierra en mi mandíbula y redirige mi atención a sus ojos.

- Vale, Inés, vamos allá.
Cuando la siguiente bailarina sale a escena, su nombre retruena por toda la sala, tan original como difícil de deletrear. Viste una larga falda azul rematada por el habitual cinturón de monedas doradas, y un velo bajo una elegante melena sedosa sujeta por coletas imposibles.
- Oh, ésta... -oigo susurrar a Landelón.- Tenía ganas de verla. Dicen que es la única que no se desnuda.
La música empieza, y antes del segundo compás de la danza, oigo a Inés responderle, también por lo bajo.
- Ni falta que hace.