lunes, diciembre 01, 2008

Esperante Inesperado

Alguien llama pesadamente a mi puerta. Apartando el montón de papeles con los que estoy trabajando, me levanto y arrastro los pies hacia el recibidor. En la cocina, Largoyconunavocal y el Extraño preparan la cena, mientras conversan animadamente. Oigo mencionar el nombre de Inés varias veces en los breves tres segundos que tardo en alcanzar la entrada, pero cualquier pensamiento que pudiera tener a consecuencia de esto se ve interrumpido cuando, al abrir la puerta, un brazo delgado pero cargado con una fuerza sorprendente, me empuja a un lado.

Como una exhalación, una figura entra en mi piso y registra de un vistazo las cuatro habitaciones, los dos baños y el salón en un tiempo récord. Cuando llega a la cocina, en el marco de cuya puerta yo aún estoy apoyado y en donde el Extraño y Largoyconunavocal siguen cocinando ajenos a mi agresor, se detiene, y con un chasquido de frustración, cierra la puerta que da a mi piso y me ayuda a ponerme en pie.

- Que no está, ¿verdad?
Mientras me levanto, alcanzo a ver la capa plateada en la espalda del desconocido, a pesar de que no lleva la armadura tradicional de los hombres de confianza de la Princesa Isabel Mylene de Badar. Mi mente funciona a toda velocidad para unir puntos, y me doy cuenta de que la pregunta sale de mis labios mientras la pienso.
- ¿El Viajero?
- Sí. ¿Quién si no?
- No.
- Mierda...joder- tras un par de segundos de pausa, el desconocido da un golpe a la pared- ¡Coño!

Cuando Largoyconunavocal nos oye hablar, se gira sobre sí misma, empuñando aún el cuchillo de cocina. Afortunadamente tanto para el desconocido como para mí (recordad lo que sucede cuando la enfermera badariense tiene cerca objetos inciso-cortantes), lo deja a un lado mientras se arroja sobre mi agresor misterioso, desplazándolo veinte centímetros mientras lo abraza y le cubre los carrillos de besos.

Sentados más cómodamente en el salón, con la comida haciéndose en el horno, y con parcas palabras, el nuevo llegado nos cuenta:
- Cansado de perseguirle, me dije "oye, ¿y si le esperas en casa del ese Cuentacuentos?". Y aquí estoy.
- ¿Y qué esperabas hacer si lo encontrabas?
- Llevármelo. - No dice nada durante un par de segundos, así que decido seguir preguntando.
- ¿Ante la princesa?
- Ahá.
Me quedo callado, para ver si dice algo más. Pero parece como si le cobrasen por cada palabra que salía de sus labios. Casi me podía sentir afortunado de que no me contestase con meros monosílabos.
- Y ahora que no está, ¿qué pretendes hacer?
- Esperarle. (pausa) Aquí. (pausa) En este mismo piso.
- ¡No esperaba que te quedases a hacernos la visita!- comenta, alegre, Largoyconunavocal, mientras se vuelve a abalanzar para abrazarlo- ¡Gracias!
- No estoy visitando. ¡Quita, hombre!
Mientras se trata de zafar del abrazo de la enfermera, el Extraño me susurra al oído "Éste es como los anuncios clasificados, parece que le cobran por palabra". Luego se gira hacia el visitante no invitado, y con un tono ligeramente por encima de lo educado, inquiere:
- Oye, Clasificado. ¿Y dónde pretendes quedarte?
Sin variar su postura ni un milímetro, el Clasificado dice, con un tono de voz que hace impracticable toda réplica:
- Este sofá me gusta.
- No me extraña- comento, casi para mí mismo- A Landelón también.

1 comentario:

sir Potato dijo...

Por fin un nuevo personaje