viernes, diciembre 12, 2008

Malhumoramientos

- Inés, ¿en qué estás trabajando ahora?
- En la Galería, como siempre. Bueno, no. Me han dado más trabajo, porque al jefe le han metido en la cabeza un montón de ideas de la nueva era de los negocios, y ahora no hace más que hablar con términos en inglés y decir tonterías constantemente.
- ¿Cómo?
- Sí, dijo que era un poco naive que en la new business age estuvieramos con tan poco multitasking implementado, así que, como CEO (Sii- ii- ou) de la empresa, debía ponernos al frente y dirigirnos straightfoward hacia nuestros objetivos corporativos más inmediatos.

Landelón, que no ha dicho nada en todo este rato, parpadea perplejo. Como firme creyente del despiste, decide que ha llegado el momento de inducir un cambio de tema.
- Así que por eso llevas tanto tiempo sin pintar nada, ¿no?

Inés le dedica una mirada hostil, cargada de reproche.
- Sí. Por eso, y porque te odio.
- ¿A mí? ¿Por qué?
- ¿Y por qué no?
- ¡Porque no te he hecho nada para que me odies!
- Tampoco has hecho nada para que no lo haga.
- ¡Eso es odio gratuito e indiscriminado! Sólo te excusas por no pintar últimamente.
- A menos que quieras que tu cara sea un lienzo para mi próximo cuadro de violencia, será mejor que dejes esta conversación en este punto.

El Extraño entra caminando tranquilamente en el salón, y apoya la mano en el hombro de la artista mientras susurra un "Inés...", momento en el cual ella se revuelve sobre sí misma, amenazadoramente, y se incorpora de un salto mientras estalla de forma histérica.
- ¿¡Qué!? ¿¡Qué quieres de mí ahora, eh!? ¿Que pinte, que trabaje, que salga contigo? ¡No puedo hacerlo todo a la vez, ¿sabes?!
El Extraño aguanta el estallido sin ni siquiera parpadear lo más mínimo. Extiende el otro brazo, donde hay un platillo con un gran vaso de agua y una pastilla de algún medicamento, y con una calma digna de francotirador, dice:
- Ale, Inés, la pastillita. Que yo sólo quiero que descanses un poco.
Dicho lo cual, se aleja de nosotros caminando con tranquilidad, recoge su abrigo del recibidor, y sale de mi piso. El ruido de la puerta al cerrarse tranquilamente es casi un chasquido, pero parece retumbar en la distancia que separa al Extraño de la Artista.

Inés resbala por el sofá hasta quedarse sentada, con el platillo en una mano y la cara congelada en una expresión que va entre la incredulidad y el arrepentimiento.
- ¿Me he pasado, verdad?
- No es por joder...- empieza el Viajero.
- Que también- interrumpo yo, con cierto aire de venganza.
- ... pero has estallado frente a quien menos debías.
- ¡Es que a veces me pone histérica que sea tan atento!
- Dime una cosa, Inés... en todos este tiempo... ¿Cuántos hombres han estado siempre a tu lado, sin importar lo que hicieses o dijeses, y se han preocupado única y exclusivamente de tu bienestar?
- Pues estaba Alfonso...
- Que demostró ser un error, y al que acabaste abandonando...
- Y el Extraño...
- Al que acabas de bufar en la cara.
- Y...
- Y si no quieres que tu autoestima sea el papel donde yo escriba mi próximo ensayo sobre la injusticia, deberías dejar esta conversación aquí mismo- concluyo.

- Oh, Dios- le susurro a Landelón una vez Inés se ha ido a acostarse un rato a mi habitación- pensé que nunca se lo ibas a decir.
- ¿Lo de la injusticia?
- No. Lo de que salir con Alfonso fue un error.
- Siempre he dicho que era un error.
- Sí. Pero nunca a ella.

10 comentarios:

Yashkia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daphne dijo...

Hay personas que encuentran un a vida amorosa lineal, sencilla, otras escriben las líneas del amor con nombres, momentos, personas, que para delimitar sus relaciones lo llaman error, pero forjan el corazón de quienes se han cruzado con ellas en su vida. Esas líneas se recuerdan, se escriben, scripta manent, y cuando se es viejo, se recuerdan con una sonrisa. Cuando se es joven, se llaman errores.

Ho detto.

Daphne dijo...

Ah, catalogar un comportamiento basándose en el género se me antoja una estupidez.

Yashkia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Amarthcaran dijo...

Alfonso no fue un error, sino un aprendizaje, y una epoca dichosa.
¿acaso todas las cosas que acaban se convierten en errores?

sir Potato dijo...

O_o

A cada día que pasa me doy cuenta de que soy más inútil emocional. No os entiendo (no me refiero solo a vosotras dos), y me temo que nunca lo conseguiré.

Sírvame de consuelo, que ningún hombre lo va a conseguir jamás.

Y por cierto. Siento discrepar contigo Daphne en que catalogar un comportamiento basándote en el género sea una estupidez (y me meto en esta discusión sin saber a que viene, ya que no he podido leer el primer comentario al que supongo que estas contestando). Es un hecho incuestionable en que los hombres y las mujeres nos comportamos de manera distinta. Nuestro comportamiento tiende a ser radicalmente distinto (y como he dicho antes indescifrable en muchos casos para el género opuesto).

Considero el negar esto cuanto menos discutible. Y el tacharlo de estupidez, completamente excesivo.

Dídac dijo...

Sir potato, quizás tengan razón e Inés no lo considere un error.

Si fuese un error, no lo repetiría.

Alethea dijo...

Pobre extraño... siempre aparece en el peor momento y se lleva la peor parte...
Si es que tiene un don para eso

Daphne dijo...

Los comportamientos son individuales, por ejemplo se suprimió la catalogada enfermedad de la histeria por ser sexista, (hysteris:útero).

Yo me comporto diferente a un hombr eal igual que me comporto de diferente manera a otra mujer.

Tacharlo de estupide ha sido el primer acto reflejo, intentando resumir todo lo que pienso al respecto.

Además, va mucho con el título del post.

Dídac dijo...

Cuando los patrones se repiten en un porcentaje estadísticamente relevante, se permite generalizar. Generalmente, se sobreentiende el "con un alfa menor que el 0'05", porque queda muy Extraño decirlo en cada conversación...