miércoles, enero 14, 2009

Patinabrazamientos

Cuando el timbre de mi portero automático suena, el Extraño se levanta del sofá como si le hubieran accionado algún resorte. Voluntariamente se acerca al interfono y pregunta quién es, mientras comienzo a preguntarme si estará ocultándome algo. No es de la clase de persona que se levanta del sofá para abrir puertas ajenas salvo que esto esté dentro de sus planes. En el momento en que coge su abrigo de la silla donde lo había dejado, sé que efectivamente se trae algo entre manos.

- Me voy- dice, lacónicamente. Parece que todo se pega menos la belleza, y el Clasificado comienza a acumular tardes de sofá y conversación con nosotros.
- ¿Adónde, si se puede saber?
- No es eso lo que realmente quieres preguntarme. Quieres preguntarme por qué me he levantado a abrir la puerta, y por qué he cogido el abrigo cuando mi suposición de que era Inés se ha demostrado correcta.
- Anonadado quedo de tu poder de deducción. ¿Y adónde te vas con Inés?
- A la pista de hielo. La cierran hoy, y quería aprovechar esta última oportunidad de ir con ella.

No me lo puedo creer. El Extraño es bastante desgarbado y torpe, y no destaca por sus grandes reflejos físicos ni por una extraordinaria musculatura. De hecho, posee lo que se conocía en la universidad por "un culo de ingeniero", desarrollado en jornadas lectivas de diez horas, largas tardes de prácticas en laboratorios de programación, y extensas charlas en sillas poco ergonómicas. Nunca ha tenido problema en reconocer su desventaja atlética, generalmente antes de un mordaz comentario acerca de su falta necesidad de cubrir la autoestima con capas de musculatura. Esto provoca que no se dedique al deporte si puede evitarlo, más aún si tenemos en cuenta los mínimos de equilibrio y coordinación que exige el patinaje sobre hielo.

- ¿Te llevas a Inés a patinar? ¡Pero si tú lo odias!
- Sí, pero nadie se abraza a tí con tanta pasión como cuando está sobre una superficie resbaladiza.

8 comentarios:

Yashkia dijo...

Bueno... eso no es del todo cierto. Intenta llevar a una miedíca como yo a ver una peli de medio sustos...

sir Potato dijo...

Ya, pero no todas las mujeres aceptan ir a ver pelis de miedo. Sin embargo, a patinar sobre hielo ... :D

Anónimo dijo...

Amen hermana, a los hechos me remito jejeje, es imposible ver una peli de miedo con una chica miedosa :P

Anónimo dijo...

Soy Carlos

Elro dijo...

A mi me dan miedo los fantasmas y n dejo de ver a Iker Jimenez...XD, contad con el factor morbo

Cels dijo...

lo de la peli de miedo solo es útil si no es un cine, ya que como mucho te agarrará el brazo estrángulando tu circulación y causando heridas por las uñas...

en cambio en un sofá en casita la cosa está mejor :D

Pero coincido con la navarrada, patinar origina abrazos, agarres, sobadas y risas; así que es mucho más útil. A las pruebas me remito ¿verdad Guchi? ;)

Anónimo dijo...

Estimado Didac.

Ya perdonará, pero me temo que el autor es Landelón.

El argumento, superior. Lo mismo el desarrollo. Y ahora: las tijeras.

Haga la prueba: con cincuenta palabras tendrá usted de sobra

Atentamente,

M.

Dídac dijo...

Estimado M.:

Sé que tiene más palabras de lo eficiente, pero en el momento en que lo escribí, necesitaba teclear más de cincuenta palabras. Forma parte de la terapia.

Me tomo más tiempo con los cuentos y relatos que no van al blog. Noi obstante, no tengo mucho que dedicarle en mis últimas semanas de carrera.

Gracias por seguir por aquí.