lunes, febrero 16, 2009

de Soledades y Agonías.

Apago la televisión con el mismo gesto que quien aprieta un gatillo.
- No me lo creo- sentencio.

Habíamos estado viendo un serie en la que el fantasma de un escritor afirmaba que necesitaba ser un alma torturada y solitaria para poder escribir auténticas obras de arte. Sin embargo, dicho fantasma se veía vacío al haber abandonado a su familia para intentar acabar otra novela de éxito.
- ¿Qué es lo que no te crees?- pregunta Inés desde el otro lado del sofá.
- Eso, que haya que ser un corazón solitario en la agonía para escribir bien.
- Hombre, los sentimientos desgarradores aportan mucha inspiración. Los traumas dan temas, el conflicto interior... el caos es el núcleo de la creatividad.
- Lo siento, pero sigo sin creérmelo. Se puede ser un buen autor sin ser un traumatizado por la vida.
- Herman Hesse, Isabel Allende, Thomas Berhardt o García Márquez, todos han pasado algo agónico y torturado en sus vidas. Seguro que hasta Coelho tiene algo oscuro en su pasado.
- Coelho es idiota y lo sabes.
- No deberías insultar a gente conocida. Recuerda lo que le pasó al Viajero cuando insultó a Málevich.
- Dice que aún le duele cuando hace frío.
- Pero tienes que reconocer que es mucho más difícil escribir drama si tú mismo no estás, o has estado, inmerso en uno.
- ¡Por favor!- grito indignado- Acabas de reconocerlo. "Mucho más difícil" no es "no se puede". La gente solitaria y agónica simplemente toma un atajo, le resulta más fácil, porque a través de esos escritos tratan de liberarse a sí mismos.
- ¿Y los que no lo son?
- Esos... esos tienen mucho más mérito, porque siempre es fácil hablar de soledad y agonía cuando estás sólo y torturado. Pero conseguir transmitir unos sentimientos que el autor no ha llegado a sentir nunca... eso, eso es el súmmun de la literatura.

Inés calla, vencida. Gatea por encima de los sofás hasta alcanzar su bolso, y, con él en la mano se sienta a mi lado. Antes de que llegue a preguntarme qué pretende, saca rápidamente un afilado tenedor de su bolso y apuñala con él mi pantorrilla. Grito más por la sorpresa que por el dolor, y luego gimo más por el dolor que por la sorpresa, mientras lo saco de un tirón. Afortunadamente, la herida no es profunda, pero sí lo suficiente para empezar a sangrar.
- ¿Qué demonios estás haciendo?
- Ala, ya sabes cómo se siente cuando te apuñalan. Acabo de impedir que en el futuro escribas una obra maestra de la novela policiaca. ¡Ja!

Mientras cojeo hasta el baño en busca de gasas estériles, dos pensamientos cruzan mi mente. En el primero me prometo a mí mismo escribir esa novela, pero hacer que el asesino, en lugar de apuñalar, estrangule a sus víctimas. Con cuerdas de piano, por ejemplo.

En el segundo me pregunto por qué lleva Inés un tenedor en el bolso, fuera de apuñalar Cuentacuentos con él.

7 comentarios:

Metalia dijo...

Será un bolso mágico; de los que no tienen fondo y puedes sacar "casi" cualquier cosa ;)

Dídac dijo...

Y en el caso de Inés, la mayoría cortan y/o pinchan.

Rua Cailín dijo...

XDDDD

A> Yo no me llamo Inés (ni siquiera en mi planeta), y también llevo tenedores en el bolso.
B> Leí por ahí (no sé, en algún sitio) que generalmente los escritores tienen un tema, un gran arco argumental, en el que basan su obra. El miedo, la soledad, el amor... Algo así. Una gran verdad universal y tal.
C> Jane Austen, mi escritora favorita, tuvo una vida particularmente vulgar y la vivió con particular discreción.
D> Encantadérrima de volver a leerle, caballero.

Alethea dijo...

Y el asesino es el hombre del piano?

Dídac dijo...

Alethea, es el pianista, que no es exactamente lo mismo. No estamos como para negar consejos a la misma Muerte.

Rua, encantado de que me sigas leyendo. Pero recuérdame que discuta contigo a una distancia prudencial de tu bolso.

Alethea dijo...

Es cierto, me vas a perdonar... mi memoria falló.
Entonces: es el pianista? :)

Yashkia dijo...

El asesino siempre es el cuentacuentos. O el mayordomo en su defecto.

^.^