jueves, septiembre 23, 2010

Soluciones que Garanticen Arte Especulativo

El pequeño paseo que rodea la Ciudad Prohibida tiene un encanto especial por la noche. Landelón nos contó que era su sitio preferido para traer a sus conquistas al borde de la madrugada, cuando ningún local satisface tus necesidades pero aún es pronto para marcharse a casa. Tirados en una parcela de césped, el segundo bien más escaso de Pekín, el Extraño dejó de caer una de esas frases categóricas que deja resonar en el silencio que inevitablemente las sigue.

- Absolutamente todo puede ser considerado arte.
- ¿Incluso lo que hace Málevich?- fue la respuesta del Viajero, pasados los tres segundos de rigor.
- No me refiero a obras. Me refiero a actividades.
- Ah. Es decir, ¿pintar es un arte?
- Es un medio para producir obras de arte, por lo que sí.
- Entonces Málevich no pinta.
- Pinta, pero su producto no es arte.
- Dejemos a Málevich de lado - intervine, antes de que el espectro de la Artrista apareciese y nos destruyera a todos con citas y muestras- y centrémonos en rebatir la afirmación, ¿quieres, Viajero?
- Pero es que no creo que esté equivocado.
- ¿Y permitirás que eso te prive de un buen debate?
- Razón tienes. ¡No, Extraño, te equivocas!
- No lo hago, y lo sabes. Los japos son la muestra de lo que digo. Son capaces de convertir cualquier cosa en un arte. La escritura, la pintura, la inmovilización de prisioneros, el combate, el acoso sexual...
- Es decir, que cualquier actividad es susceptible de enaltecimiento al grado de arte si se le presta suficiente atención...
- Y doctrina. Tiene que haber una especie de cultura a su alrededor, una especie de formación en la cual una fracción de la población elabora todo un conocimiento con su propia terminología para definir situaciones o posiciones en las cuales un practicante se puede encontrar.
- ¿Y sólo eso basta para convertirlo en arte? Por esa regla de tres, el Wow es un arte.
- Puede.
- ¿Puede?
- Esa es la magia del arte. Que es consensual. Desafortunadamente, es tan subjetivo que lo que para alguien es arte, para otra persona no. De ahí, que siempre haya dependido de mecenas y negocios.
- Esta discusión no es sobre qué es arte y qué no, ¿verdad, Extraño?- Dije, viéndole los tres pies al gato.
- Dado que todo puede ser arte, y que aquellos que practican un arte sólo pueden ser recompensados por aquellos que reconocen dicha actividad como tal, ¿cómo de pretencioso resulta el deseo de ganarse la vida única y exclusivamente por una actividad que depende de la aprobación de un subgrupo de terceros para ser considerada digna de recompensa?

1 comentario:

Sara dijo...

Lo que, desde luego, es un hecho consensuado es que esto que haces, cuentacuentos, es arte.

Aún espero tu llamada, o, al menos, un relato sobre Fátima que me de la excusa para llamarte.

Un beso, o dos si son pequeños.