domingo, octubre 24, 2010

Réquiem por el amor de otros tiempos

El enero de 2008 enfriaba las calles de Pamplona. Cada vez que leo lo que escribía por aquel entonces, siento que mucho ha cambiado. No sólo en mi manera de escribir, sino también de pensar, de asumir las cosas.

Conocía por aquella época un poeta con el que comparto algún apellido. Pese a que ningún otro vínculo que no sea la amistad nos une, considero que la vida en general no le ha hecho justicia.

Ayer hacía limpieza en mi casa, y hallé, escondido en el fondo de un cajón en el que, entre otras cosas, guardaba el mes de Abril, y recordé lo que ese poeta me respondió cuando yo, joven y arrogante, le afirmé que en los tiempo que corren había sitio para el amor romántico, el que Buttercup llama amor "verdadero". Le dije que aun hay esperanza, que se puede amar como antes. Y el me dijo:

"Se nos ha muerto el amor

Se nos ha muerto el amor, amigo Dídac, y a nosotros ¿qué si por azar ha tenido un vástago en este nuevo siglo?

Sin duda serán más felices, y nosotros creeremos que quieren creer que lo son aunque creamos que sea una mentira, quienes lo reconozcan como hijo del tal padre y acepten sus nuevas vestiduras. Para mí, son gélidas. Creer, no obstante, siempre fue gratis. Siempre ha sido un acto libre.

Se nos ha muerto el amor. Seguimos creyendo en él, aún muerto. Nos quedamos solos. Queda dentro de nosotros, a modo de nicho, su cadáver incorrupto, embalsamado por aceites de épica antigua y por una mortaja más caliente que esos ropajes que decía, recamados de globalidad tan brillante como cancerígena y decadente.

Se nos ha muerto el amor. Dentro de nosotros. No está ahí fuera ya, presto a guiar las manos temblorosas de los amantes hasta entrelazarlas. Perdidos, sólo podemos amarnos a nosotros mismos, que es como amar su recuerdo perenne.

Quizás sea lo mejor. Si es cierto que hacemos sufrir a quien amamos, ¿es lícito dudar ante la inmolacion que nos aguarda mientras el nicho, éste nicho de carne y hueso, espera su turno para formar parte de esa siniestra muñeca rusa? ¿Es lícito atormentarse en vida por aquello que siempre estuvo muerto?

Se nos ha muerto el amor, amigo Dídac. Ése fue sólo mi pésame."

Y yo no supe qué contestar.


lunes, octubre 18, 2010

La diferencia

Amistad es cuando, después de que reconozcas avergonzado que tienes niveles de Bardo, te dicen "bueno, y al menos dos de Pícaro".

Amor es cuando te confiesan sinceramente que eres tan cómodo como los asientos de un Audi A4.

viernes, octubre 15, 2010

Por Siempre

- Siempre podemos ser amigos.
- Siempre has sido una gran mentirosa.

lunes, octubre 11, 2010

De mayor quería ser...

"Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura".

(Cortesía de Salinger, que sabía de qué iba la cosa)

viernes, octubre 08, 2010

Destinos: Comida para uno

Receta para unos auténticos "Spaghetti à la Leftovers"

Ingredientes:

- Spaghetti.
- Al menos otro tipo de pasta.
- Media pastilla de Avecrem o similares.
- Tres o más ingredientes adicionales, como por ejemplo los siguientes:
* Salchichas
* Bacon
* Pollo
* Carne picada o Hamburguesas.
* Jamón de York
- Aceite de oliva.
- Sal
- Cualquier especia y/o elemento que pueda ser empleado para preparar una salsa, i.e., nata, tomate, orégano, pimienta negra.
- Un Viajero.

Es importante que a lo largo del proceso de preparación e ingestión que no esté presente ninguna fémina, pues arruina el resultado final del Spaghetti à la Leftovers.

Póngase a calentar agua en una cacerola pequeña en la que hemos vertido un poco de sal y aceite. Cuando esté hirviendo, póngase a cocer la pasta, sin importar su tamaño, forma o marca. En una sartén limpia con un poco de aceite de oliva, fríanse los ingredientes adicionales. Para que sea un auténtico Spaghetti à la Leftovers, deben ser pequeñas porciones restantes de envases de gran capacidad, cuya fecha de caducidad esté peligrosamente cercana en el tiempo (haya sido rebasada o no). Se recomienda trocearlos con anterioridad. En la misma sartén, prepárese la salsa sin sacar los ingredientes, para que éstos cojan sabor.

Tras siete minutos de cocción, esté en el estado que esté, escurrase la pasta, sírvase en platos y vuelque encima, con generosidad, los ingredientes fritos y la salsa caliente.

Finalmente, mientras se degusta, haga que el Viajero camine dentro del comedor y pruebe de los mismos. Con ello conseguirá que los Spaghetti à la Leftover no sólo adquieran un sabor más intenso, sino que además logrará que el Viajero salga de la casa anunciando su intención de buscarle a Ud. una mujer, antes de que se acabe envenenando.