- La verdad sobre la inmortalidad de los elfos - me confesó el mago una noche de borrachera - es que la hembras elfas son inmortales hasta que dan a luz al primer bebé, y los machos son inmortales hasta que les metes un palmo de acero en el pecho.
- Brindo por eso - añadió el enano, igualmente ebrio, a mi derecha.
- Brindo por eso - añadió el enano, igualmente ebrio, a mi derecha.


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