miércoles, marzo 14, 2012

Festividades

"Hay un amigo en mí" versionada por los Gispy Kings suena en alguna parte de la casa, pero las esquinas hacen llegar el sonido hasta mi cuarto, donde en ese mismo instante me estaba poniendo la corbata cuidadosamente sobre la camiseta. Me da tiempo a pensar "Oh, mierda" y a aflojarme casualmente el nudo para aparentar que no llevo doce minutos tratando de perfeccionarlo antes de que el Extraño golpee mi puerta con sus nudillos.
- ¿Qué pasa?
- Era ella. Quiere que...

Se detiene, dudando. Me puedo imaginar por qué. Llega un momento en la vida de todo amigo en la que le toca descubrir que, aunque siempre estará ahí, no siempre estará arriba. Supongo que me tendré que acostumbrar a esto, pienso, si la cosa va a mayores. Regla número uno, me repito. No se puede tener todo en esta vida.
- Ve. Anda, ve. Total, ya te habías arreglado.
- Me había puesto corbata para nuestra Noche de la Corbata. Hoy es...
- Sé qué día es hoy. Por eso me parece incluso mejor que lo pases con ella. Además, yo tengo cosas que hacer aquí.
- Podrías venirte con nosotros.
- No me insultes. Reconozco un sujetavelas cuando lo veo.

No es común que el Extraño tenga citas. Salvo en las dos últimas semanas, en las que la chica de estrafalario atuendo no para de buscar excusas para enfrentarse dialécticamente con él. Y cenar fuera. Esta chica está arruinando la economía del Extraño, pero una vez más, no se puede tener todo en esta vida. Me quito la corbata y enciendo el ordenador, con la intención de escribir algo y aparentar que no he desperdiciado una fecha tan señalada.

El Extraño se gira hacia la puerta, pero antes de salir se detiene un momento, y acompañado del gesto de quitarse un invisible sombrero, se despide.
- Feliz día Pi, Cuentacuentos.
- Feliz día Pi, amigo mío.

1 comentario:

IbrahimGm dijo...

Tau is the new Pi.