domingo, abril 29, 2012

Pifias en seducción (y III)

- Y entonces - nos comenta el Clasificado, inclinándose sobre las botellas de cerveza vacías que formaban la pequeña muralla que le separaba del Extraño y de mí - se me acercó lidinibo... libini... de forma seductora, y me susurró en la oreja...

"¿Sabes? Estoy desnuda debajo de mi ropa"

Estallamos en carcajadas. Quizás más sonoramente de lo que debíamos, dada la calidad de la anécdota, pero una vez más la muralla de cervezas dejaba claro en qué punto de la noche nos encontrábamos. Secándose el rabillo del ojo izquierdo con el dedo, el Clasificado se recompuso.

- Pobre chica. No tuve corazón para explicarle que yo también.

Hubo un segundo de silencio donde la mirada del Extraño hacía la pregunta que se formulaba en mi mente. El Clasificado no tuvo que oírla para contestarla.

- Pero me la tiré de todos modos.

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