jueves, junio 28, 2012

Fans y groupies

"Vamos a quedar para tomar unas cervezas, deberías apuntarte" dijo ella. Su mente de acosador sólo entendió que habían quedado ellos dos, así que se abrochó la camisa con una elegante pajarita, se puso su traje más elegante, y cambió su hacha por un ramo de flores.

miércoles, junio 27, 2012

La última mentira


A cámara lenta se podría apreciar cómo la piel forma ondas cuando la taza golpea mi frente, de la misma forma que la superficie del agua cuando le arrojas un guijarro. Asimismo, a cámara lenta se podría apreciar cómo la grieta nace de mi piel y se extiende, cómo una epidemia, por la cerámica, hasta que la taza pierde su nombre, su integridad y su forma, convirtiéndose en una lluvia de cascotes afilados y esquirlas cortantes que desgarran piel y chocan contra la pared, rebotando y dispersándose por el suelo.

Me estás gritando. Me gritas cosas, pero yo no las comprendo. Tu boca se mueve pero a mí me llegan sólo las palabras que quiero oír. No te consolaría aunque supieras que las que escucho yo son mucho peores que las que me estás diciendo.

No te pienso mentir. De hecho, si estoy aguantando con entereza el chaparrón de cerámica es porque nunca te he mentido.

Frente a mí, seleccionas otro frágil elemento de decoración, y lo arrojas con vuelo recto y fuerte, rápido como un disparo. El impacto es certero y esta vez noto algo húmedo resbalar por mi cara, cálido y con un sabor dulce a óxido.Parpadeo aturdido. ¿Es eso lo mejor que sabes hacer? Si es así, te va a costar mucho tumbarme. Y tienes que hacerlo. Necesito que estés furiosa conmigo.

Sí, la besé. Te podría decir que fue porque estaba muy borracho, porque me sentía sólo, porque ella se lanzó a mis brazos y no tuve voluntad para pararla, para apartarme. Pero he dicho que no te mentiría. La besé porque ya no te quiero, y en cambio quizás, sólo quizás, a ella sí.

Un plato choca contra mi cabeza, el borde duro contra el cráneo. El mundo se pone oscuro y lleno de puntitos brillantes. Trastabillo. Te oigo coger aire, por un momento preocupada por haberme hecho más daño del que necesitas para reponer tu ego. Pero permanezco en pie, y ese instante de tregua pasa, y vuelves como una carga de caballería, como un tornado con el ruido y la furia que tratan de ocultar el sonido de un corazón rompiéndose.

Y cuando los platos se acaben, las lágrimas se te agoten y te marches de esta casa, la única frase que quedará por decir será "Siempre podemos ser amigos".

lunes, junio 25, 2012

jueves, junio 21, 2012

Vacaciones

A Marcelo Luján. Cuidado con lo que deseas.

- Le juro, Señoría, que me refería a mis vacaciones cuando dije que me iba a coger conchas con la Pija.
- Márchese de Buenos Aires.

lunes, junio 18, 2012

"Tendríamos que haber venido solos"

- Tendríamos que haber venido solos, -dije avergonzado, en ese momento incómodo en que Seguridad del hotel saca a mis amigos, desnudos, del restaurante.
- ¿En serio? – responde ella - ¿A nuestra Luna de Miel?

jueves, junio 14, 2012

Un momento de debilidad

"Rescátame
si me caigo en tus ojos,
y no encuentro la salida.
Huyamos,
que no nos alcance el respeto
ni atrapemos la estabilidad.
Perdóname,
si no sé decir las cosas
si no sé hacer las cosas
si no sé,
sencillamente, ni ser"

- ¿Qué te tengo dicho de hacer poesía?- me dice el Extraño, leyéndome por encima del hombro mientras escribo.
- Ya, ya - replico, arrancando la hoja de cuaderno, y arrojándola, hecha una bola, a la papelera de la esquina.

lunes, junio 11, 2012

"¿Y si te rompo la cara?" (I)

- ¡Es usted un payaso!
Él calló. No podía hacer otra cosa.
- Pa-ya-so.
Repitió, lentamente, su agresor. Lo odiaba, lo odiaba con una furia que le quemaba por dentro, que le latía como magma en las sienes. Pero no dejó que ello le afectara. Mantuvo su expresión. Continuó con su trabajo.
- Buuuuh. ¡Gilipollas! ¡Caracandao! ¡Destiñerrubias!
No se indignó. No replicó. Absorbió le golpe en su ego con la entereza del boxeador.
- ¿Y si te rompo la cara?
No, por favor, pensó. La cara no. Es mi trabajo, mi afición, mi vida. Pero aunque el miedo lo atenazara, la ira lo cegase y el dolor lo agrietase por dentro, su expresión no cambió  lo más mínimo.
- Está bien, lo reconozco. Ha demostrado ser apto. Bienvenido al Colegio de Mimo de Madrid.

jueves, junio 07, 2012

De medio cuento

- Cuentacuentos.
El dedo de Tara empuja mi frente. Recibe un gruñido como respuesta.
- Cuentacuentos, ¿qué te pasa?
- Déjame tranquilo, Tara.
- El Cuentacuentos está triste por su princesa, un suspiro se escapa de sus labios de fresa.
- Menta otra vez a Rubén Darío en mi presencia y tendremos un altercado.

Tara me empuja hasta hacerse un hueco en el mismo sofá en el que yazco con desgana. Se tumba a mi lado, sonriente. El espacio personal, para ella, debe ser algo que necesitan los que no se duchan con la frecuencia que deberían.
- ¿Pero tengo razón?
- No.
- ¿No estás triste?
- No estoy triste por ninguna princesa.
- Claro. Porque no es una princesa. Es la hija pequeña de un Rey, y eso lo cambia todo. ¿Hace cuánto no la ves?
- Dos años. Dos largos y jodidos años, Tara.
- ¿Y por qué no vas a buscarla?
- No funciona así.
- Pues debería.

Pues debería, dice. Como si con ella las cosas funcionaran como deberían. Me revuelvo en el sofá intentando separarme lo bastante como para que vea que estoy molesto mientras le clavo una mirada significativa, pero todo se queda en un intento. Cada movimiento en busca de espacio tiene como contrapartida una jugada suya recortando esa misma distancia. Para mí, es imposible discutir con Tara. Siempre que me termina por frustrar y me dan ganas de gritarle, me sonríe y me ignora, achuchándose a mí hasta que se me pasa el enfado. Es una mujer increíblemente felina, en el sentido que consigue salirse siempre con la suya, y a pesar de todo terminas creyendo que ella es tu mascota y no al revés.

- No estés triste... - y entonces, con el tono que se emplearía para gritar 'Eureka' desde una bañera, dice - ¡Cuéntame un cuento! Eso siempre te anima...
- No, Tara. Eso siempre te anima a ti.
- Pues prueba. A lo mejor ayuda.
- Mmmh... veamos. "Una vez, un Viajero llegó a un reino lejano, y vio que era el sitio más miserable en el que jamás había estado..."
- Ése ya me lo has contado. Otro.
- Ehm... "Cuando el Rey de Badar, satisfecho por haberse librado de la bruja, le ofreció la mano de su hija al Viajero..."
- Ése también me lo sé. ¡Cuéntame uno nuevo!
- "Landelón y yo nos estábamos bañando tranquilamente en las charcas de Ishashi, cuando por el rabillo del ojo vimos como desde la orilla se nos acercaba un porcodrilo..."

Ah, éste no se lo sabe. Genial. Por lo que a mi experiencia como Cuentacuentos respecta, existen dos clases de niño, público, y mujer: las que yo llamo chicas de medio cuento, y las chicas de cuento y medio. Las primeras, como mi sobrina Helena, se suben la sábana hasta las mejillas y te piden un cuento, del que escuchan más o menos la mitad antes de quedarse dormidas plácidamente.

Las segundas, las peores, se aprietan contra tí y te piden un cuento para dormir tranquilas. Pero cuando a la mitad te detienes, creyéndolas dormidas, con ojos cerrados y voz que gotea sueño te dicen "Te estoy escuchando... sigue". Y no es hasta que has terminado cuando murmuran "Qué bonito... cuéntame otro". Éste segundo sí que no lo terminan. Pero ya les has contado un cuento entero, obligándote a pensar, a buscar y a leer, a escribir y a prepararte para su siguiente visita.

Siempre tienes que ir un cuento por delante de sus pesadillas.

lunes, junio 04, 2012

"Me temo que es inevitable: se le va a caer la cara"

- Me temo que es inevitable: se le va a caer la cara.
- Pero cómo, la cara. ¿De vergüenza, dice?
- No, no, caballero: se le va a caer la cara, genuina, literalmente. Al suelo, dejando el cráneo al descubierto.
- ¡Pero cómo va a caérseme la cara! ¿No ve que no dice más que tonterías?
- Me perdonará, pero aquí el médico soy yo.
- No, si eso no lo dudo, pero…
- Pero nada. Se lo digo para que así vaya tomando las medidas que crea oportunas, como comprarse otra.
- ¿Comprarme otra? ¡Qué dice!
- Huy, no crea, todo el mundo lo hace últimamente. ¿Usted cree que Brad Pitt nació con ese rostro? ¿O Robbie Williams? ¿O Scarlet Johansson?
- Así que es posible, ¿no? La cara…
- Como oye. Las mejores las venden en Timor Oriental. Es una cirugía altamente especializada…
- ¿Timor Oriental?
- Sí. Timor Oriental
- Suena a país lejano.
- Lo es. Pero debería darse prisa. No sé cuánto tiempo le queda.
- Muchas… muchas gracias, doctor. Me marcho ahora mismo para allá. ¡Hasta luego!
- Con Dios… Y esto, hijo de puta, te enseñará a acostarte con mi mujer.