miércoles, junio 27, 2012

La última mentira


A cámara lenta se podría apreciar cómo la piel forma ondas cuando la taza golpea mi frente, de la misma forma que la superficie del agua cuando le arrojas un guijarro. Asimismo, a cámara lenta se podría apreciar cómo la grieta nace de mi piel y se extiende, cómo una epidemia, por la cerámica, hasta que la taza pierde su nombre, su integridad y su forma, convirtiéndose en una lluvia de cascotes afilados y esquirlas cortantes que desgarran piel y chocan contra la pared, rebotando y dispersándose por el suelo.

Me estás gritando. Me gritas cosas, pero yo no las comprendo. Tu boca se mueve pero a mí me llegan sólo las palabras que quiero oír. No te consolaría aunque supieras que las que escucho yo son mucho peores que las que me estás diciendo.

No te pienso mentir. De hecho, si estoy aguantando con entereza el chaparrón de cerámica es porque nunca te he mentido.

Frente a mí, seleccionas otro frágil elemento de decoración, y lo arrojas con vuelo recto y fuerte, rápido como un disparo. El impacto es certero y esta vez noto algo húmedo resbalar por mi cara, cálido y con un sabor dulce a óxido.Parpadeo aturdido. ¿Es eso lo mejor que sabes hacer? Si es así, te va a costar mucho tumbarme. Y tienes que hacerlo. Necesito que estés furiosa conmigo.

Sí, la besé. Te podría decir que fue porque estaba muy borracho, porque me sentía sólo, porque ella se lanzó a mis brazos y no tuve voluntad para pararla, para apartarme. Pero he dicho que no te mentiría. La besé porque ya no te quiero, y en cambio quizás, sólo quizás, a ella sí.

Un plato choca contra mi cabeza, el borde duro contra el cráneo. El mundo se pone oscuro y lleno de puntitos brillantes. Trastabillo. Te oigo coger aire, por un momento preocupada por haberme hecho más daño del que necesitas para reponer tu ego. Pero permanezco en pie, y ese instante de tregua pasa, y vuelves como una carga de caballería, como un tornado con el ruido y la furia que tratan de ocultar el sonido de un corazón rompiéndose.

Y cuando los platos se acaben, las lágrimas se te agoten y te marches de esta casa, la única frase que quedará por decir será "Siempre podemos ser amigos".

2 comentarios:

Unknown dijo...

Me ha encantado la descripción. Fascinante.

Raisah dijo...

A mí me sugiere "Boicot a la relación", aunque también le queda bien "La última mentira"

Es más fácil odiar para olvidar