lunes, junio 11, 2012

"¿Y si te rompo la cara?" (I)

- ¡Es usted un payaso!
Él calló. No podía hacer otra cosa.
- Pa-ya-so.
Repitió, lentamente, su agresor. Lo odiaba, lo odiaba con una furia que le quemaba por dentro, que le latía como magma en las sienes. Pero no dejó que ello le afectara. Mantuvo su expresión. Continuó con su trabajo.
- Buuuuh. ¡Gilipollas! ¡Caracandao! ¡Destiñerrubias!
No se indignó. No replicó. Absorbió le golpe en su ego con la entereza del boxeador.
- ¿Y si te rompo la cara?
No, por favor, pensó. La cara no. Es mi trabajo, mi afición, mi vida. Pero aunque el miedo lo atenazara, la ira lo cegase y el dolor lo agrietase por dentro, su expresión no cambió  lo más mínimo.
- Está bien, lo reconozco. Ha demostrado ser apto. Bienvenido al Colegio de Mimo de Madrid.