jueves, octubre 25, 2012

Después le corté un pie


Me agobiaba tanto que mi marido fuera tan dependiente, que terminé por estallar. ¡Es que no sabía hacer nada solo! Así que aquel día le corté las uñas de las manos, y los pelos de la nariz. Después le corté un pie, luego la chorra, y para entonces, Señor Juez, no veía ya ninguna razón para no seguir cortando.

jueves, octubre 18, 2012

Pues entonces vete, Princesa.



- Le falta un poco de luz… y el suelo necesitaría que le pasaran una escoba. Una manita de pintura tampoco le iría mal, y si tirásemos alguna de estas montañas de basura…
- No es basura, ¡es mi tesoro!
- La mayoría está muy viejo, y si al menos lo mantuvieras limpio…
- Nunca los he limpiado, no veo por qué empezar ahora.
- Típico de los machos, vivís solos un tiempo y os volvéis unos guarros.
- No va a haber manera de que te acostumbres a vivir aquí, ¿verdad?
- No, no lo creo.
- Pues entonces vete, Princesa.
- Hasta nunca, Dragón. Suerte con la próxima.

jueves, octubre 11, 2012

Y Merkel se quitó la bragas



Habla el de Educación.

- Y entonces llega él, con su chaqueta de pana, y esa barba que le hace parecer una mezcla de Topogigo y Panorámix, y me dice nada hombre, si a los del sindicato los tengo convencidos. Tú me dejas chupar un poco de cámara en las manifestaciones de la Reforma Laboral, y yo te controlo lo de los maestros.
- Si es que es un chaquetero, ése. ¡Aunque la chaqueta sea de pana!

Entre el humo y el coñac, los asistentes le ríen la gracia al Presidente, que hay que congraciarse. Sea o no tan bujarrón como dicen, es el Presi, y cuando deje de serlo será el Ex-presi, que tampoco está nada mal, y es un cargo que nadie te puede quitar.

Se reúnen una vez al mes, en la Moncloa, todos trajeados y encorbatados. Pero, tras la primera copa, hasta el Ministro de Interior se afloja los tirantes y la cosa va más relajada. Y es que es lo que tiene gestionar como propio lo que es de todos, que se cansa uno de mantener la fachada dando explicaciones, y le apetece pasar una noche en la intimidad con los amigos.

- Pues a mí el gabacho ése me tocó el culo en la última conferencia –comenta Esperanza, la de la Comunidad – Y es que tengo un trasero que ya lo querría la cantantucha esa con la que está casado. ¡Mi dinero me ha costao!
- Para costar – comenta el de Economía, con un hilillo de voz – lo que nos ha costado el rescate. Un horror…
- Pero qué dices, Luis, si tenemos pasta para Rato. Al final nos va a sobrar, y todo. ¿No decías que querías arreglar tu casa en Milán?
- No, no lo sabéis. En la última reunión, cerró la puerta del despacho y corrió las cortinas. Y Merkel se quitó la bragas, y dijo que hundiera mi bratwurst en su chucrut hasta la kartoffeln, o si no, ni Bundesbank, ni Bundesliga, ni nada.

Se hace un silencio incómodo. Sólo se oye el chisporroteo suave de los puros consumiéndose solos, y los hielos del vaso de Luis, el de Economía, chocando entre sí.  Le tiemblan las manos. Esperanza es la que rompe el silencio.
- Bien hecho, Luis, ahí te quiero ver yo. Aguantando el tirón.
- El tirón… y la arcada.

jueves, octubre 04, 2012

Estamos en una costa con un solo pez



- Hola, ¿estás solo? – la chica pelirroja le sonríe cuando se sienta a su lado.
- Hombre, solo, solo – Adalberto miró a su alrededor: a la morena de falda inapropiadamente corta, a la chica de pantalones para sordomudos (tan apretado que le podía leer los labios), a la rubia de pechos exuberantes que desde hacía rato se apartaba el pelo tras los hombros para que la vista cayera directamente en su profundo escote – Solo sí que estoy.
- ¿Y a qué te dedicas, guapo?
Guapo, dice, mientras ve el revuelo que se forma en la puerta al entrar al bar el único otro ser vivo con polla del lugar.
- A la poesía.
- ¿A la poesía? – la pelirroja juguetea seductoramente con un tirabuzón del color del atardecer - Qué interesante…

El chico que entra es joven, y guapo. Quizás haya merecido la pena venir, piensa Adalberto. Las chicas que pueblan el bar acuden a su alrededor como hormigas a la miel.
- ¿Sí? Mira, bonita, estamos en una costa con un solo pez, y acaba de cruzar ese umbral.