jueves, octubre 25, 2012

Después le corté un pie


Me agobiaba tanto que mi marido fuera tan dependiente, que terminé por estallar. ¡Es que no sabía hacer nada solo! Así que aquel día le corté las uñas de las manos, y los pelos de la nariz. Después le corté un pie, luego la chorra, y para entonces, Señor Juez, no veía ya ninguna razón para no seguir cortando.

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