viernes, diciembre 21, 2012

De poetas y cuentacuentos.

Sé que lo sabéis todos, pero cuando digo que no hago poesía, miento descaradamente. Eso sí, la considero de tan baja calidad, que no me gusta. Pero, y esto sí que es cierto, menos me gusta la de los demás. La hija pequeña del Rey de Badar dice que es porque leo la tinta. Cuando le digo que no entiendo, siempre replica que no le importa: que a ella le gusto así, un poco más ignorante de lo que tendría que ser.

La única poesía que recuerdo haber escrito con gozo fue la que tracé en su espalda desnuda con las yemas de mis dedos la noche del baile, cuando ella me conoció a mí. Quizás es porque no recuerdo las palabras que empleé, sino el sentimiento que usé para escribirla. Supongo que eso le pasa al resto de la gente, digo yo.

Que no leen la tinta, sino la pasión con la que fue escrita.