jueves, diciembre 27, 2012

¿Pero a quién se le ocurre grabarme mientras le estaba comiendo la polla?


Me han pillado. Me han pillado, y cuando a una la pillan, bueno, pues no queda más remedio que asumir las consecuencias, y apechugar. 

Y mira que lo mío había sido una obra maestra del sigilo y la discreción. Nadie me vio venir. Nadie me esperaba allí, hasta que lo tenía todo al alcance de mi boca. 

Porque aquella polla, sí que era una polla bonita. Que era mirarla e imaginarme saboreando esa carne en mi boca. Mi madre me había advertido de pollas como esa. Por qué no le hice caso. Pero fue metérmela entera en la boca y ver la cámara. Me imaginé que a una distancia prudencial habría un becario de Biología, observando atentamente. ¿Pero a quién se le ocurre grabarme mientras le estaba comiendo la polla? ¡Con lo tímida que soy! 

Así que la escupí enseguida, y me fui corriendo de la granja. Luego dirán que el lince ibérico está en peligro de extinción.

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