martes, enero 22, 2013

Diego tenía prisa, y que empezara a nevar no le venía nada bien

Corría por las calles, con los músculos helados por el frío. Diego tenía prisa, y que empezara a nevar no le venía nada bien. Por eso no pudo evitar maldecir entre jadeos cuando le cayeron los primeros copos sobre los hombros desnudos. Pero su mercancía era demasiado importante como para deternerse por complicaciones atmosféricas.

Siguió corriendo, confiando en que a dos calles le esperaría su relevo, corriendo en el sitio para no agarrotarse. Le pasó la mercancía, antes de desplomarse en el frío suelo.

A través del frío invernal, en manos de otro, la Antorcha Olímpica continuó su largo camino.

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