lunes, febrero 25, 2013

El día después

'Tira tus principios por la ventana, es posible que tú vayas detrás' - Max Payne (II).

- Desde el principio, para que esté seguro de que no me dejo nada.
- No te dejas nada, Extraño.
- A ver... ¿No dijiste que te marchaste corriendo porque te pidió algo que no podías darle?
- Cierto.
- ¿Y que tu manera de solucionar este problema era poniendo distancia de por medio?
- Hombre, de haber habido más distancia... Yo no...
- ¿Tienes idea del error que acabas de cometer?
- Hombre, no es que estuviera totalmente en mis manos. Ni es completamente un error. Que no estamos hablando de una prostituta muerta en mi habitación. Quiero decir, que yo ya le dejé claro que...
- No te escuchó cuando se lo dijiste antes de irte, ¿qué te hizo pensar que te escucharía ahora? ¿Sobre todo ahora que has vuelto?
- ¿Mi error fue volver?
- No, Cuentacuentos, tu error fue lo que pasó anoche.
- ¡Saltó sobre mí!
- Haberte apartado.
- Y un huevo.
- Pues no te quejes cuando te salga el tiro por el mocho del arcabuz.
- No es tan fácil pararse a pensar en ese momento.
- Bueno, no he dicho que sea fácil, he dicho que es lo correcto. No le pienso dedicar más tiempo a esto, Cuentacuentos. En el fondo, si a mí me va como me va siendo completamente racional, encuentro razonable que a ti te vaya como te va siendo completamente emocional. Y ninguno de los dos nos podemos quejar.
- Heh. Nos falta una maternal, y podemos ir a decirle a Asimov que contra la estupidez...
- ... los Propios Dioses luchan en vano. Lo que no entiendo es cómo has pasado de huir de ella a acostarte con ella en una sola noche.
- Todo empezó con un 'tenemos que hablar'. Y quizás es lo que deberíamos haber hecho.

domingo, febrero 24, 2013

Tal día como mañana

Tal día como mañana, un veinticinco de febrero cualquiera, Landelón me convenció para empezar este blog. 

Mañana, por lo tanto, se cumplen ocho menos un años de historias, risas, bolas de nieve, viajes a Badar, besos de princesas y de hijas pequeñas de reyes, monstruos marinos, sabios de Ishashi, Extraños, mamuts depilados, diálogos de sobremesa, cervezas varias, guerras en Kumei, y pifias en seducción.

Yo mañana lo estaré celebrando, a eso de las nueve y media, en el VIPS de Fuencarral, aquí en Madrid. Aunque sea en solitario. Pero si alguien se quiere dejar caer, que se considere invitado. Yo invito al postre.

Seguiremos aquí. A veces más, a veces menos, pero aquí tenemos tonterías para rato.

miércoles, febrero 13, 2013

Festivespontáneos

Los Nómadas del Río celebran una suerte de fiesta que, traducido de forma tosca al español, vendría a llamarse el "Festival de PorqueEsElMomento". Sabiamente, la primera vez que Landelón me habló de él en sus cartas lo adaptó al apropiado nombre de San Queremos.

San Queremos cambia de fecha cada año. Tanto, que los diversos clanes del Dwat pueden organizar, perfectamente, un festival cada uno de ellos, y si alguno de los nómadas se encuentra con otro que ya se encuentra celebrando un San Queremos, puede unirse a él sin ninguna clase de compromiso. Ni siquiera, el no celebrar su propio San Queremos.

Por tanto es frecuente ver barcazas atracadas a la orilla del Dwat, y bailes alrededor de hogueras, y música en directo, y comida recién hecha. Los habitantes de los pueblos cercanos al río tienden a verse atraídos por el jaleo y terminan formando parte de la dicharachera costumbre de los Nómadas.

Lo que mucha gente no sabe es que generalmente San Queremos se celebra después de una larga temporada de privaciones, sean voluntarias o forzosas, para los miembros del clan. Es, de alguna manera, una fiesta que conmemora que los tiempos cambian y que lo mejor está aún por venir.

Siempre me pareció una costumbre digna de ser exportada al calendario Badariense, pero aun siendo gente de costa, cosmopolita y espontánea, los habitantes del Reino de Badar siguen queriendo un festival en una fecha determinada del año.

No obstante, nunca se han opuesto a unirse a nuestro San Queremos siempre que a Landelón y a mí nos ha dado por iniciar uno. Aunque solamente fuéramos dos, al estilo de la moraga, en la propia playa de Badar.